Monterrey. Ismael Sosa busca un significado en sus tatuajes. Dice que cada que visita un país, y pasado el tiempo necesario para llamarlo hogar, llama a su tatuador de confianza y le pide impregnar de tinta su piel. Así ha dibujado en su cuerpo una mezquita de Turquía, un monumento de Chile y la Virgen de Guadalupe cuando llegó a México.

La psicología del lenguaje corporal indica que si te tatúas en los brazos, eres perseverante, buscas sentirte útil y eres hombre de metas. En alguna ocasión Ismael confesó que buscaba un nuevo tatuaje, una copa, de ser posible.

Pero, ¿por qué se tatúan los futbolistas? Para el artistas argentino Leandro Millares, tatuador de futbolistas como Fernando Torres, Sergio Kun Agüero, entre otros, el motivo está en el eterno narcisismo del futbolista con su cuerpo. «Están orgullosos de su físico, les gusta mostrarlo y lo utilizan como vehículo para reivindicar cosas. El nombre de una mujer, el de una madre, los hijos, un sentimiento religioso, una frase bíblica , expresó el artista hace unos años. No sólo Ismael Sosa, otros de los jugadores que se han sumado a la moda de la tinta son Michael Arroyo, Damián Álvarez y Rubens Sambueza.

Este último tienen más de 20 tatuajes: los rostros de sus hijos, frases religiosas y una palabra por la que fue acusado de traidor. El argentino, en su juventud, se tatuó la palabra Chiva, como lo conocían en sus primeros años en el futbol.

Si en promedio una sesión de tatuajes, dependiendo el tamaño y la zona, puede tardar entre tres y cinco horas, Rubens Sambueza ha dedicado 50 horas para decorar su cuerpo.

La rama que estudia la psique humana indica que el tatuaje en la espalda quiere decir que al sujeto le cuesta tomar decisiones. Ismael Sosa tiene al menos dos tatuajes en la espalda, quizá por eso su fichaje con Tigres estuvo impregnado por un halo de nostalgia para el futbolista argentino, quien expresó que no tenía intenciones de dejar a Pumas, sino que la directiva lo vendió.

La literatura refiere que los tatuajes tienen un pasado largo, los navegantes y exploradores los utilizaban para identificarse, como una forma de pertenecer a un grupo; ahora los futbolistas son los mejores representantes.