París. La italiana Francesca Schiavone (N.5), sorpresiva ganadora de la edición anterior del Abierto de tenis de Francia, derrotó por un doble 6-3 a la francesa Marion Bartoli (N.11), en semifinales en el court central Philippe Chatrier, y vuelve a la final de la prueba.

"Juego bien aquí porque este lugar me inspira. Desde niña siempre soñé con este torneo. Es algo que viene de lejos. Siempre que llego aquí siento algo especial", destacó con emoción la ganadora.

El sábado, ésta enfrentará en el duelo decisivo a la china Li Na (N.6), de 29 años de edad, quien a primera hora en la misma cancha sorprendió al derrotar por 6-4 y 7-5 a la rusa Maria Sharapova, semifinalista en 2007, jugando muy bien sobre el polvo de ladrillo parisino, una superficie en la que la asiática no destaca.

"Tendré que jugar bien porque mi rival es realmente muy fuerte. Está jugando el mejor tenis de su carrera. Se ha vuelto muy regular. Para mí será necesario encontrarme al 100%. Ambas tenemos fuertes personalidades, dos estilos de juego diferentes y prácticamente la misma edad. ¡Como el buen vino, envejecemos bien!", dijo Schiavone, con sentido del humor.

El comienzo del primer set del duelo franco-italiano fue muy cerrado, con ambas jugadoras manteniendo su saque muy apoyadas por el público, dado que en las tribunas también había muchos italianos.

En el octavo game, la peninsular logró el primer break del encuentro para ponerse 5-3 arriba, y con su saque cerró el parcial por 6-3 en 40 minutos de intercambios.

La milanesa Schiavone, quien con casi 31 años parece vivir una segunda juventud en el circuito, se había enfrentado a Bartoli, de 26 años, en cinco ocasiones, y dominaba 4-1 en este mano a mano (ahora 5-1).

La francesa, oriunda de Le Puy en Velay, había alcanzado la cuarta ronda en 2007 en la tierra batida de París.

En el segundo set, Schiavone, más concentrada ante una nerviosa Bartoli, que expresaba su contradicción en sus gestos, consiguió hacer el break de entrada para ponerse 2-0, pero la jugadora local le retrucó en el cuarto juego para 2-2.

Sin embargo, en el séptimo game, el de las grandes inflexiones, la italiana volvió a quebrar el saque a la francesa para ponerse 4-3 arriba, seguir a 5-3 con su servicio y volver a hacer el break para 6-3 en 50 minutos, por lo que el partido duró en total una hora y media exacta.

EISS