La estadounidense Raven Saunders, subcampeona olímpica de lanzamiento de bala el domingo, celebró su medalla de plata en el podio de Tokio 2020 formando una X con sus brazos, como símbolo de “la intersección de donde se encuentran todas las personas oprimidas”, dijo a Associated Press.

“A toda mi gente negra. A toda mi comunidad LGBTQ.  A toda mi gente que tiene problemas con la salud mental”, dijo la medallista.

La atleta de 25 años es abiertamente homosexual y parte de los 180 atletas LGBTQ que compiten en Tokio, según el sitio web Outsports, que estima que es más del triple del número que compitió en Brasil hace cinco años.

La lanzadora de bala atravesó distintas dificultades económicas antes de colgarse la medalla de plata en Tokio, además de problemas de depresión. Saunders declaró en un documental para PBS Voices que en algún momento contempló el suicidio.

De acuerdo con BBC, tras los Juegos Olímpicos de Río, en los que fue quinto lugar, la atleta vio su identidad consumida por el lanzamiento de bala y se sentía incapaz de escapar de las presiones asociadas con él. Se acercó a un terapeuta en busca de apoyo y pudo formar una relación más equilibrada con el deporte en el que ha tenido tanto éxito.

De esta manera aprovechó su plataforma el domingo para abordar los problemas mentales que aquejan a los atletas y sobre todo a la comunidad negra.

Observó que hoy en día son más socorridos los terapeutas, algo que hace algunos años no sucedía: “Está bien necesitar gente y siento que en nuestra comunidad, muchas veces a lo largo de la historia, no hemos tenido acceso a los recursos para poder hacer eso”.

Saunders es la primera deportista desde que comenzaron los Juegos de Tokio en utilizar la ceremonia de medallas como plataforma política, pero se sumó a Simone Biles en la búsqueda de poner sobre la mesa la conciencia sobre los problemas de salud mental.

Antes del inicio de Tokio 2020, el Comité Olímpico Internacional (COI) anunció que los atletas podían expresarse sobre temas políticos o sociales en medios de comunicación, antes y después de la competición, durante reuniones de equipo o en redes sociales, pero no en podios ni ceremonias de medallas, lo que sugiere que Saunders es sancionable por el organismo.

Mientras que el Comité Olímpico y Paralímpico Estadounidense (USOPC) expresó su apoyo a Saunders, el COI rechazó el lunes precisar si va a sancionar a la deportista:

“Necesitamos entender por completo lo que ha pasado y a partir de ahí, tomar una decisión. Estamos en contacto con el Comité Olímpico de Estados Unidos y también con World Athletics, y ahora estamos considerando los siguientes pasos que vamos a dar”, afirmó el vocero del COI, Maark Adams.

deportes@eleconomista.mx