Santiago González entra este 2020 a una nueva forma de competencia dentro del tenis. La creación de su marca personal a través de indumentaria es su propuesta de negocio, un emprendimiento sin antecedentes de ensayo y error en el giro. La necesidad de darle una certeza económica al año tenístico atípico, lo llevó a crear su marca en dos iniciales: SG, estampadas en una gama de colores en gorras.

El tenista de Córdoba, Veracruz que suma cinco participaciones de Grand Slam en los últimos dos años (Roland Garros y Australian Open 2020, y Wimbledon, US Open y Roland Garros en el 2019) habló con El Economista sobre los pasos que seguirá para promocionar su marca de la que tendrá la patente a finales de este año, al registrarla en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

En este deporte varios tenistas han apostado por su propia línea de ropa y algunas se han convertido en marcas respetables como la de Roger Federer con RG, la línea de María Sharápova, EleVen de Venus Williams, SM de la ex jugadora de dobles Sania Mirza, Pironetic de la tenista búlgara Tsvetana Pironkova o la marca de Björn Borg, el ex jugador de tenis profesional sueco.

El prestigio de un tenista puede tocar objetos para sumarles valor, así ocurre con la de Federer, que puede incluso confrontar a grandes empresas como Nike (su antiguo proveedor de uniformes) por los derechos de uso de la marca RF. Dos años después de la separación, la empresa dejó de vender mercancía de la marca en el 2019, y ahora la compañía de gestión comercial Tenro AG de Federer adquirió los derechos de RF en febrero. A esa escala puede llegar el éxito de una marca.

Santiago González tiene como patrocinios a la cerveza Amstel Ultra, a Wilson, su proveedor de raquetas y a Adidas, empresa con la que negocia sobre el uso de SG como parte de su oferta de ropa deportiva.

—¿Cómo planeaste este proyecto?

“En marzo cuando inició la pandemia, estaba en casa y recuerdo que no sabía cuándo iba a competir, los torneos se estaban cancelando. Después de seis meses sin competir pensé en ahorros y generar recursos para tener una ganancia no solo del tenis. Ya había pensado en el logo y en no gastar un porcentaje alto en SG”.

Gerardo Becerra es el amigo de Santiago, también de Veracruz. Él está detrás de la creación de marca, son socios y se encarga del estampado tridimensional con su empresa Clisé tecnología en emblemas, mientras que la empresa coreana Snap Back es el proveedor.

“La gorra tiene malla atrás y adelante, no se dobla, es fuerte. En cuanto a Adidas, me dan la ropa y les coloco mi logo como si fuera mi propio patrocinador, y lo pongo para darle promoción. Estoy en pláticas con ellos por si en algún futuro les interesa sacar algún producto con mi logo”.

Para el Roland Garros de este año lleva en la maleta unas 20 gorras para regalar, la misma cantidad que regaló a tenistas en el US Open hace unas semanas. Santiago tiene claro que primero es promocionar su marca, después abarcar más vestimenta. El costo por producir una gorra es de 350 y la venta la pondrá en 500 pesos.

—¿Cuál es el proceso de comercialización de SG?

“Inicio con la venta de la gorra por redes sociales, las podemos enviar a domicilio. Si resulta, el segundo paso es hacer una página de internet y tener diferentes puntos de venta de gorras en clubes de tenis en México. Para el 2021, el objetivo es llevar gorras al Abierto Mexicano de Tenis en Acapulco, y para entonces, conseguir gorras para niños y varias opciones de colores para mujer”.

marisol.rojas@eleconomista.mx