Tsunekazu Takeda renunció a la presidencia del Comité Olímpico Japonés (COJ) tras acusaciones de soborno relacionadas con la candidatura de Tokio 2020.

Japón invertirá al menos 20, 000 millones de dólares en el evento deportivo que comenzará el 24 de julio del próximo año.

“No he cometido ningún delito. Me esforzaré por demostrar mi inocencia”.

Los informes de que dimitiría surgieron la semana pasada, y el funcionario ahora anunció formalmente su renuncia en una conferencia de prensa en Tokio.

El hombre de 71 años, hijo del príncipe Tsuneyoshi Takeda y bisnieto del emperador Meiji, del siglo XIX, también dejará su papel como miembro del Comité Olímpico Internacional (COI), donde fue presidente de la comisión de mercadotecnia.

Takeda saldrá oficialmente como presidente del COJ el 27 de junio cuando termine su mandato.

“Es más apropiado dejar el COJ a los líderes más jóvenes mientras esperamos los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio, y hacer que abran una nueva era”, dijo después de una reunión de la Junta del COJ.

La posición de Takeda se examinó por primera vez en enero, luego de que se supo que había sido acusado en Francia de cargos de corrupción.

El escándalo, bajo investigación en Francia desde hace varios años, pone de relieve los fallidos esfuerzos del COI para limpiar el proceso de concesión.

Takeda ha reconocido que firmó pagos por alrededor de 2 millones de dólares a una consultoría de Singapur, Black Tidings, y a su director, Ian Tan Tong Han. Los investigadores franceses han vinculado a la firma con Papa Massata Diack, uno de los hijos del poderoso exmiembro del COI Lamine Diack, de Senegal.

Takeda alegó que él no estuvo implicado en el proceso de toma de decisiones y que no tuvo motivos para cuestionar lo que calificó de “contacto comercial habitual” aprobado por otros miembros del COJ.

La organización de los últimos Juegos en Río de Janeiro fue caótica de principio a fin y culminó con la detención del presidente del comité organizador y presidente del Comité Olímpico de Brasil, Carlos Nuzman, por un escándalo similar de compra de votos.

El favorito para sustituir a Takeda es Yasuhiro Yamashita, que ganó una medalla de oro en judo en Los Ángeles 1984.

Lamine Diack tenía una gran influencia sobre los votos olímpicos de África. En 2013, los miembros del COI optaron por la propuesta de Tokio en detrimento de las de Madrid y Estambul.

“El COI toma apunte con el mayor de los respetos de la decisión tomada por el señor Takeda de renunciar como miembro del COI”, refirió la entidad olímpica en una declaración.

“Nuestro respeto a esta decisión es mayor porque dio este paso para salvaguardar al Movimiento Olímpico mientras que la presunción de inocencia, que el COI enfatiza, debe seguir prevaleciendo”.

El escándalo también arrojó luz sobre el rol de Dentsu, una gigante agencia de publicidad y mercadotecnia nipona. Desde la concesión de los Juegos Olímpicos, Dentsu ha ayudado a los organizadores a lograr un récord de 3, 000 millones de dólares en patrocinios locales.

Dentsu admitió que informó al comité japonés sobre los asesores de la licitación justo antes de la votación del 2013. Tan era uno de ellos.