La atleta de 400 metros planos, Paola Morán, se fija metas medibles para encontrar su mejor versión cada día: sus marcas, horas de sueño, alimentación, incluso el tiempo con su familia y amigos. Al término de cada año evalúa su desempeño y en cada análisis encuentra que, si no está cómoda, hay cabida para la mejora. Esa evolución continua la impulsó a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

“Tu mejor versión es algo que vas buscando durante todo el trayecto. Creo que es muy importante irte poniendo parámetros que puedas medir, que puedas comparar la evolución de un mes con otro (...)  Si bien no existe la perfección, sí puedes ir en busca de ella y aunque nunca la vas a lograr en todo ese camino siempre vas a ir mejorando y aprendiendo nuevas cosas y siendo una mejor versión de ti”, dijo la velocista a El Economista.

Ser tu mejor versión, ¿depende únicamente de ti?

“El apoyo es algo fundamental y muchas veces como deportistas no recibimos todo el apoyo que nos gustaría, por cierto que es importante también nosotros buscarlo, no nada más del sector privado, también tener nuestro grupo de apoyo, nuestra familia, amigas, ese grupo en el que nos podamos apoyar en las cosas difíciles, no nada más económicamente, creo que sí es muy importante y fundamental para que nos podamos seguir desarrollando”.

A partir de los Juegos Panamericanos de Lima 2019, donde obtuvo la plata, las becas económicas para la velocista mejoraron, sin embargo, para ella es clave el apoyo de la iniciativa privada. Actualmente, Paola cuenta con el apoyo de la agencia de representación de atletas, Athlete Booster, encargados de gestionar su imagen, y también cuenta con el respaldo de las marcas Nike y Electrolit (esta última desde el 30 de junio).

La atleta, que inició su participación en Tokio el 3 de agosto, también ha trabajado en el aspecto mental para llegar de la mejor forma a los Juegos Olímpicos.

Explicó que antes de la competencia es importante visualizar cada paso previo a la competencia, de su rutina de calentamiento, por ejemplo.

“El aspecto mental es una parte fundamental. Yo he experimentado años que no tenía la preparación mental y sentía que, por más que tenía toda la preparación física, a la hora de la hora, en las competencias no me salían las cosas como yo pensaba que me podían salir. Siento que en cuanto he trabajado esa parte mental me han salido las cosas a la hora de la competencia más acorde a mis entrenamientos y a los tiempos que estaba haciendo”.

La postergación de un año de los Juegos Olímpicos también le ha permitido no sólo tiempo extra de preparación física y mental, sino que también aprovechó para recuperarse de una lesión y adquirir una nueva perspectiva de su participación.

“Este año me ayudó a darme cuenta de por qué hago las cosas, qué es a lo que voy, qué es lo que voy buscando. Nunca había planteado lo que podía hacer en juegos y creo que este año me ayudó mucho a eso, a tener una expectativa de mí misma, de lo que puedo hacer e ir con una nueva mentalidad. Ya voy menos presionada de lo que iba el año pasado y creo que eso me va a beneficiar”.

El objetivo de Morán en los Juegos es correr su mejor marca y quedar por debajo de los 50 segundos: “Sé que eso te puede dar para jugar una final olímpica y allí todo puede pasar, pues ya estás en busca de los primeros lugares”. Actualmente su mejor resultado ha estado debajo de los 51 segundos.

fernanda.vazquez@eleconomista.mx