Con poco más de un mes en el cargo, Rodrigo Ares de Parga, presidente de los Pumas, vendió a Ismael Sosa, el futbolista ofensivo más importante del equipo y a quien la afición le entregó la etiqueta de ídolo. Fue una transacción que dejó dividendos al club, 64% más ingresos respecto a su precio de compra y en 92 partidos aportó 37 goles y 13 asistencias.

Tigres pagó 8.2 millones de dólares por Ismael y Pumas se quedó sin su referente.

No te puedo decir si va a salir, pero en todos los clubes pueden salir jugadores buenos, pero también llegan buenos , expresó Francisco Palencia, para entonces recientemente nombrado técnico del Club Universidad sobre la inminente salida de Sosa.

La gestión de Rodrigo Ares de Parga, que inició en mayo del 2016, ha gastado 5.8 millones de dólares en tres ventanas de transferencias. La compra más costosa ha sido la de Nicolás Castillo por 4 millones de dólares, 1 millón menos de lo que costó Ismael Sosa.

No sólo es el proyecto de Palencia, es el proyecto de la directiva que apostó por ciertos jugadores y por el mismo Palencia. Es una responsabilidad compartida y se trata de hacer una buena planeación, respecto a la cantera y los refuerzos , reflexiona Miguel España, exjugador de los Pumas y ahora comentarista para TDN.

Los 39 partidos de Palencia en la Liga, se traducen en un porcentaje de efectividad de 41.8%, lo que significa estar por debajo de la meta impuesta por la directiva (de al menos 50%) y es el segundo peor registro de los cuatro antecesores inmediatos del actual técnico de los Pumas. Guillermo Vázquez en dos etapas tuvo productividad de 49 y 52%; José Luis Trejo, en 33 partidos consiguió 36% para ser el peor registro.

Pumas nunca ha tenido un respaldo económico para hacer grandes contrataciones , indica Antonio Torres Servín, técnico de los Pumas en 30 partidos, entre el Apertura 2012 y el Apertura 2013, en los que sumó una efectividad de 43.3% de los puntos disputados. El entrenador explica que la venta de jugadores significaba uno de los ingresos más importantes del club, pero ahora Pumas no es referencia en la venta de futbolistas.

Las condiciones económicas del equipo fueron los argumentos de Rodrigo Ares de Parga para vender a Ismael Sosa. En su gestión han llegado 10 jugadores como refuerzos, entre mexicanos y extranjeros, de los cuales tres llegaron sin costo, con la carta de libertad de su antiguo club y fueron Saúl Berjón, Santiago Palacios y Abraham González; Bryan Rabello llegó mediante un préstamo con Santos. Pablo Barrera y Néstor Calderón fueron parte de una negociación que incluyó el préstamo de Luis Fuentes con Monterrey y el traspaso de Javier Cortés a los Guerreros de Santos Laguna.

Joffre Guerrón y Franco Faría, defensa argentino que fue cedido a Mérida de Liga de Ascenso, se desconoce su monto de fichaje, por lo que Nicolás Castillo (4 millones de dólares) y Mauro Formica (1.8 millones) son las únicas inversiones monetarias del club.

En pugna se encuentra la negociación que Pumas hizo con Gastón Silva, el defensa uruguayo que de último momento no se presentó con Pumas y viajó a Argentina para jugar con Independiente de Avellaneda. El costo del fichaje fue de 1.6 millones de dólares, cantidad que Pumas pagó a Torino. La directiva pide 1 millón de dólares de indemnización por incumplir el contrato que el defensa charrúa firmó con Pumas.

Con todo eso, la inversión en fichajes en el último año apenas llega a 7.3 millones de dólares, mientras que las ventas de jugadores han significado para Pumas 10 millones de dólares por Sosa y Herrera.

Palencia es el jefe deportivo de un plantel que despidió a Darío Verón, Alejandro Palacios, Javier Cortés, aunque esas decisiones fueron sustentadas por las necesidades económicas del club.

Palencia recibió su primera oportunidad como técnico, apoyado por una directiva con problemas financieros, con refuerzos que significaron poca inversión y con un desempeño menor a sus antecesores.