Durante el mes de enero, el estado de Florida albergará nueve eventos deportivos que esperan recibir alrededor de 56,935 visitantes y tener un impacto económico de 54.1 millones de dólares. El Pro Bowl por sí mismo es el evento que aportará más de la mitad de la derrama económica con 34.8 millones de dólares y 25,769 turistas, según informes de Florida Sports Foundation.

Mucho se ha criticado al evento de los mejores talentos de la NFL, el juego de estrellas, transmitido a nivel nacional, no resulta tan atractivo a nivel de audiencia comparado con el Super Bowl e incluso un partido de playoffs, cuyos espectadores se encuentran por los 100 millones y 20 millones respectivamente, según datos de Sports Media Watch; así como para los propios jugadores que en años anteriores se han dado el lujo de rechazar la oferta de participar pese a los bonos económicos que el juego conlleva; 70,000 dólares a cada uno de los integrantes del equipo ganador y 35,000 al perdedor.

Pese a las críticas, el estado de Florida ha sabido obtener beneficio del evento pues a diferencia de la sede en Hawaii, garantiza un considerable turismo para la región. En 2014 el costo de obtener los derechos del Pro Bowl fue de más de 4 millones de dólares para la Hawaii Tourism Authority (HTA), lo que representaba el evento más costoso para la región. Luego de más de 30 años celebrando el Pro Bowl en Hawaii y de sufrir diversas modificaciones en su dinámica, estudios pusieron en duda la retribución económica del evento. La edición de 2011 se realizó en Orlando y regresó al archipiélago un año después.

En 2015 Robert Baumann y Victor A. Matherson indicaron en un estudio de la North American Association of Sports Economics que el impacto económico de la región a causa del Pro Bowl no significaba un incremento considerable en el número de visitantes extranjeros, sino que la derrama que reportaba la HTA significaba que los mismos asistentes locales dejaban de participar en otras actividades de la región.

Desde el 2017 el evento se mudó a Orlando y esta ocasión será la cuarta consecutiva que el Camping World Stadium reciba a las estrellas de la conferencia Americana y Nacional, y que espera atraer a más de 25,000 asistentes de fuera del estado, 19,000 más que en la edición de 2009 en Hawaii según lo reportado por Baumann y Matherson. Sin embargo la audiencia en televisión se ha mantenido y la asistencia al evento se encuentra por el mismo rango de entre 50,000 y 60,000 en las últimas ediciones.

En años recientes la construcción de nuevos recintos podría proponer una nueva logística en la planeación del Pro Bowl, ejemplo de ello es el Allegiant Stadium en Nevada, que aún se encuentra en construcción y se convertirá en la nueva casa de los Raiders, en un principio el estado ya fue elegido para albergar el draft de 2020; así como el nuevo SoFi Stadium que se encuentra en el mismo proceso para albergar los juegos de los Rams y Chargers en Los Ángeles.

“Comenzaremos a evaluar las opciones para el Pro Bowl más allá de 2020 y con la apertura de nuevos estadios tanto en Los Ángeles como en Las Vegas, eso podría ser parte del proceso de consideración”, dijo el vicepresidente de comunicaciones de la NFL, Brian McCarthy, según Mick Akers de Las Vegas Review Journal.

“Todo el proceso de votación es defectuoso y necesita ser revisado. Me inquieta porque el mejor jugador de nuestro equipo ni siquiera llegó al Pro Bowl este año. Za’Darius fue el mejor jugador de este equipo. Sería injusto que no lo mencionara. No hemos tenido ninguna conversación al respecto, pero el tipo lo ha manejado todo de la manera correcta. Entró y ha sido un jugador increíble. Sé cómo se siente. He estado en esa situación antes. Solo espero que obtenga el reconocimiento All-Pro que se merece”, dijo David Bakhtiari antes de declinar su participación en el Pro Bowl.

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