“Creo sin temor a equivocarme, que mis compañeros y yo sentimos amor, adicción a esto, no toreamos por dinero; toreamos por esa sensación de enfrentar nuestros miedos, de poder sacudirnos esa polilla que te atrapa y superarla, por sentirte gente especial. Una herida o cornada no tienen precio porque en primer lugar está nuestra integridad física y moral, pero lo del dinero lo dejamos un poquito de lado”, dijo Joselito Adame, el matador hidrocálido al inicio de la plática con El Economista.

Con un toreo maduro y asentado Adame intensificó su preparación de cara al compromiso en el segundo festejo del serial mayor, la dimensión que imprime a su forma de interpretar el toreo, así lo demuestra y para ello comentó que se prepara para dar un extra, disfrutar el preámbulo de la corrida y sentir que en cada nueva presentación vuelve a empezar.

“Ahora doy un 140 por ciento, de sobra se sabe que La México exige, que es un examen muy duro y muy difícil, uno tiene que llegar con la mejor actitud y la mayor preparación”, aseguró Adame.

En uno de los carteles más rematados de la campaña, el torero hidrocálido hará el paseíllo junto a José Antonio Morante de la Puebla y Ernesto Javier Calita, con quienes enfrentará un encierro de la ganadería de Bernaldo de Quirós, en la que dijo espera poder proyectar un toreo especial sin perder el piso, pues manifestó no sentirse con el peso de llevar la cima de la baraja torera mexicana.

“Mi trayectoria ahí está, pero no creo ser el único torero importante y eso es bueno porque en la medida que haya más competencia la afición se motiva y llena las plazas, lo importante para mí como torero, es experimentar esa adrenalina, esa furia convertida en sangre que corre a una velocidad impresionante por mis venas y que es tan adictiva que se convierte en vida para nosotros los toreros”, dijo Joselito Adame.

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