En Japón, la mayoría de edad se consigue a los 20 años (una reforma entrará en vigor en abril del 2022 para bajar la edad a 18), mismos que tenía Naomi Osaka cuando enfrentó a una de las eminencias del tenis de toda la historia y, sin titubear la mirada, le ganó un Grand Slam.

Esa eminencia era Serena Williams y era 16 años mayor, además de contar con una trayectoria más larga en comparación de su ‘novata’ oponente. La historia terminó en contrastes. Serena explotó contra el árbitro y lo acusó de “ladrón y mentiroso”, mientras que Naomi, al borde de las lágrimas, expresaba: “lamento que haya tenido que ser así”.

Ese fue el despegue del “nuevo ícono del marketing deportivo global”, como la define David Carter, profesor de negocios deportivos de la Escuela Marshall de la Universidad del Sur de California (USC).

¿Por qué considerarla así? Por dos razones: “es joven y bicultural, dos atributos que le ayudan a resonar entre las audiencias”, señala el académico.

Sus rápidas hazañas en las canchas sumadas a su personalidad, edad y hasta sus orígenes han hecho de Osaka un blanco para que 15 marcas la firmaran como estandarte de patrocinio y, así, que  este 2020 se convirtiera en la atleta femenina mejor pagada de la historia con un ingreso de 37.4 millones de dólares.

Dicha cifra fue obtenida entre junio de 2019 y junio de 2020 por premios y patrocinios, superando justamente a Serena Williams por 1.4 millones de dólares y estableciendo un récord de ganancias que ostentaba María Sharapova (29.7 millones en 2015), de acuerdo con Forbes.

¿Estados Unidos o Japón?

Naomi solo vivió los primeros tres años de su vida en Japón, donde el 40% de los residentes extranjeros refirió haber recibido algún tipo de comentario discriminatorio en 2016, de acuerdo a un reportaje de BBC. A pesar de que Naomi no ha sentido ese trato, sí fue un factor importante para su cambio de residencia.

Es hija de Leonard Francois, haitiano, y de Tamaki Osaka, japonesa, una combinación mal vista en su país y que incluso fue catalogada como una “vergüenza” para su abuelo materno. Es por ello que Leonard y Tamaki decidieron llevarse a sus hijas al otro lado del mundo para radicar en Estados Unidos, primero en Long Island y después en Florida. A pesar de haber vivido más de 20 años en territorio estadounidense, en octubre del 2019, Osaka optó por solo una de sus dos nacionalidades: la japonesa. Tuvo que hacerlo en ese momento porque en Japón, si tienes dos o más opciones de nacionalidad, tienes que elegir una como máximo a los 22 años.

"Es una sensación especial intentar ir a los Juegos Olímpicos para representar a Japón”, declaró al medio nipón NKH en ese momento.

Sin embargo, según un artículo de Kuni Miyake, presidente del Instituto de Políticas Foráneas de Japón, Naomi optó por representar a los nipones debido a la influencia de su padre, quien vio mejores opciones económicas en el tenis de Japón que en el de Estados Unidos. En ese mismo texto, refiere que la Asociación de Tenis de Japón le ha ofrecido más apoyo financiero que su contraparte estadounidense.

Ese vínculo con Japón también le abrió las puertas para firmar contratos con Procter & Gamble, All Nippon Airways y Nissin, patrocinadores globales de los Juegos Olímpicos de Tokio. En total, Osaka tiene el respaldo de 15 patrocinadores, en los que destacan otras marcas como Nissan, Shiseido y Yonex, además de una línea de ropa con su nombre junto a Nike.

“Me interesa mucho ver crecer una empresa joven y añadir valor a ese proceso. Encomendé a mi equipo la tarea de encontrar marcas que se alineen con mi personalidad y mis intereses”, le relató la tenista a Forbes después de firmar un contrato comercial con Body Armor, una empresa joven de bebidas deportivas.

“Todo el mundo sabe lo mucho que significan los Juegos Olímpicos para mí y lo orgulloso que estaré de participar en mi país de origen. Por supuesto que estoy decepcionado de que no suceda este año, pero todos estaremos listos para ir más fuertes que nunca 2021”, mencionó Naomi después de que se anunciara el cambio de fecha de las Olimpiadas, en las que será uno de los estandartes más importantes de Japón.

fredi.figueroa@eleconomista.mx