Lejos de los reflectores y millonarios contratos de Primera División, existe una competencia que sobrevive como puede: sin ganancias por derechos de transmisión, sin apoyo económico de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) y sin patrocinadores de renombre.

Se trata de la Liga Premier, el tercer escalón en el futbol profesional de México (aunque es conocida como Segunda División) solo por debajo de la Liga MX y la Liga de Expansión (antes llamado Ascenso MX).

Los dueños de esta liga coinciden en algo: “no es negocio”. Solo por participar, la FMF les cobra alrededor de 600, 000 pesos al inicio de temporada y, a raíz de la pandemia, los clubes han desembolsado un extra aproximado de 54, 000 pesos cada 15 días para comprar pruebas PCR durante los protocolos de detección de covid. Si hay más gastos que ganancias, ¿por qué participar? “Lo hacemos por labor social, por pasión y por cariño a nuestra tierra”, responden directivos entrevistados por El Economista.

—¿Qué es la Liga Premier mexicana?

Al escribir ese nombre en el buscador de Google, el primer resultado es la liga inglesa, pero en segundo sitio aparece la versión mexicana, que también es conocida como Segunda División porque de 1950 a 1994 fungió como el segundo escalón del futbol mexicano, hasta que apareció la Primera División ‘A’ y entonces la Segunda bajó a ser la tercera categoría.

Fue en 2017 cuando Decio De María, entonces presidente de la FMF, anunció el nuevo nombre de esta división: Liga Premier, con un renovado formato de Serie A (clubes aptos para subir a la Liga de Ascenso MX) y Serie B (clubes con límite de edad con ascenso a Serie A). El nuevo nombre y logo tenían la misión de posicionar a esta división y crear una infraestructura sustentable.

“Hoy la segunda división ganó en orden, presencia, color y elegancia, los equipos se sienten mejor de pertenecer a un esfuerzo nuevo, renovado, de tener un objetivo. Es un excelente día para los miembros de la familia de la ex Segunda División”, celebró De María en conjunto con los 64 equipos participantes para la temporada 2017-18; tres años después, la Liga Premier se compone de 25.

A pesar de la disminución de participantes, cuatro directivos consultados por este diario calificaron como “buena” la organización de la liga: “están tratando de profesionalizar todo muy bien”, dijo Samuel Hernández, director deportivo de Mazorqueros de Jalisco, mientras que José Luis Orantes, presidente de Cafetaleros de Chiapas, dice que a pesar de no haber subsidios “siempre hay facilidades y flexibilidad del presidente José Vázquez Ávila”.

La Liga Premier cuenta con su propia revista digital (ligapremiermagazine.mx) y tiene 331, 000 seguidores en redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram), 539, 000 menos que la Liga de Expansión MX.

Costos y pandemia: duro golpe

Una franquicia de Liga Premier en México cuesta alrededor de 300, 000 dólares, casi 100 veces menos que una de Liga MX, tasada entre 20 y 25 millones, explica Javier San Román, presidente del Irapuato y ex presidente de Alebrijes de Oaxaca. Los gastos de operación cuestan entre seis y 10 millones de pesos al año, dependiendo la calidad de los jugadores, continúa.

El Economista consultó a directivos de cuatro equipos en la Liga Premier y todos coincidieron en que la pandemia “nos ha golpeado fuerte”, obligándolos a poner dinero de su bolsa para evitar números rojos. En ese contexto, los equipos han tenido que pagar las pruebas PCR para detección de covid-19, ya que el único apoyo de la FMF ha sido un convenio con un laboratorio del Estado de México al que no todos tienen acceso: de 25 equipos participantes, solo el 40% se encuentra en la Zona Metropolitana del país o en entidades colindantes.

Una prueba de PCR cuesta entre 2, 000 y 2, 500 pesos y se tiene que aplicar a un promedio de 27 personas, por lo que, solo en ese protocolo, los equipos gastan 54, 000 pesos en un día; como es un gasto que se hace cada 15 días de acuerdo con los protocolos de salud y el torneo tiene 26 fechas en total, las pruebas covid le costarían alrededor de 702, 000 pesos a cada equipo al final de la temporada, que representan el 8.5% para un club que tenga un gasto operativo de seis millones de pesos.

El convenio con el laboratorio consiste en bajar el costo de la prueba hasta mil pesos, por lo que el gasto por covid disminuye a 27, 000 en un día y 351, 000 en toda la temporada. Clubes como Irapuato sí ven esto como “un gran convenio”, pero otros como Aguacateros de Uruapan opinan diferente: “Nos encantaría recibir algún incentivo sobre todo en estos tiempos, sería oxígeno puro, la pandemia nos está pegando durísimo”, dijo su presidente, Jesús Cendejas.

El confinamiento también ha mermado los ingresos por taquilla, aunque este golpe ha sido menor o mayor dependiendo del club. En Irapuato, San Román señaló que “al no tener público, de operar en números negros vamos a tener que meter capital de nuestra parte, porque en esta división el ingreso principal es la afición”. Aguacateros proyectaba recabar entre el 25 y 30% de sus ingresos a través de taquilla, pero por la pandemia no ha recibido público en ninguna fecha, mientras que a los Mazorqueros de Jalisco, este ingreso solo les ayudaba a solventar los costos de logística de un día de partido, “pero no para un rendimiento o una utilidad”, señaló su director deportivo.

—¿Quiénes invierten en esta división?

La nostalgia le gana al negocio en la Liga Premier FMF. El Economista entrevistó a Javier San Román, presidente del Irapuato; José Luis Orantes Constanzo, presidente de Cafetaleros de Chiapas; Samuel Hernández, director deportivo de Mazorqueros; y Jesús Cendejas, presidente de Aguacateros de Uruapan, y todos respondieron que tener un equipo en esta categoría “no es negocio”. Sus razones para invertir son “la tradición de la plaza”, “el no dejar sin futbol profesional a Chiapas porque es nuestra pasión”, “formar buenos ciudadanos” y “una labor social”, respectivamente.

No todos los equipos tienen un respaldo financiero sólido. Mazorqueros de Jalisco sí lo tiene gracias a que dependen económicamente de la tequilera jaliscience Clase Azul y el 2020 ya lo tienen solventado, según su director deportivo, pero en contraparte el presidente de Aguacateros llega a invertir hasta 250, 000 pesos de sus propios recursos al año en el equipo.

De los 25 equipos que componen a la Liga Premier en la actualidad, el 64% (16) cuentan con respaldo de iniciativa privada y el 24% (6) pertenecen a una entidad de gobierno o una universidad pública. El 12% restante (3 equipos) no tiene información disponible sobre sus dueños.

De los que pertenecen a la iniciativa privada, destacan empresas siderúrgicas, de tecnologías de la información, de minería y constructoras, como la compañía Fresnillo PLC, que tiene al FC Fresnillo y se define como el líder productor de plata en el mundo; en un caso peculiar se encuentran los Gavilanes de Matamoros, cuyo dueño (hotelero) construyó el Estadio Hogar en alusión a su nombre: Horacio García.

Los que no tienen recursos privados son los Alacranes de Durango, que pertenecen al gobierno del estado; los Cañoneros, que pertenecen a la Secretaría de la Marina; los Pioneros, que pertenecen al gobierno municipal de Solidaridad e Inter Playa del Carmen, que es subsidiado por el municipio de Benito Juárez (ambos municipios del estado de Quintana Roo).

En cuestión de derechos de transmisión, los clubes de Liga Premier comercializan por su propia cuenta. Mazorqueros y Aguacateros están en pláticas con televisoras locales (por ahora transmiten vía Facebook e incluso a través de su celular), pero no recibirán ingresos de esa fuente.

Sueldos y patrocinadores

Sobre los sueldos en la Liga Premier FMF, diversas fuentes revelaron que los jugadores ganan entre 7, 000 y 25, 000 pesos mensuales, aunque por ser una liga de nivel formativo, también hay jugadores que no perciben un salario, sino que reciben apoyos como becas, casa club y alimentación.

En el caso de Mazorqueros de Ciudad Guzmán (Jalisco), respaldados por la tequilera Clase Azul y definidos como “una empresa muy seria”, ofrecen a sus jugadores, además del salario, asesorías en temas escolares, viáticos para que vayan a visitar a sus familias y un esquema de bonos quincenales. En el plantel hay jugadores de provienen de otras entidades como Sonora, Querétaro y el Estado de México. Es un ambiente similar al de Aguacateros, que contrata psicólogos y asesores de finanzas para asesorar a sus futbolistas, además de darles becas de estudio.

De acuerdo con los reglamentos de la página oficial de la Liga Premier FMF, en cada club solo se permite a un jugador de categoría 1992, cinco entre las categorías 1993 y 1996 y todos los nacidos de 1997 en adelante no tienen ninguna restricción; en cuestión de extranjeros, el límite es de dos por club.

Fuera de las canchas, la Liga Premier FMF sí es un negocio: para las marcas mexicanas, regionales o locales, “que quieran experimentar en los deportes profesionales”. Así opinó Rosendo Lorenzo, ex plan manager de Kappa y Voit en México.

De acuerdo con su experiencia, la Liga Premier permite a las marcas patrocinadoras un retorno de inversión de hasta el 30%, contrario a la Liga MX, donde la cifra está entre el 10 y el 15%. “Los clubes de esta división buscan un ganar-ganar y los patrocinadores una exposición de marca. Hay equipos a los que se les hace un paquete en el que se les regala la equipación a cambio de que compren una cierta cantidad de réplicas y puedan venderlas, así los clubes tienen ganancias de hasta un 35% por ese producto”, explica.

“Cuando estás con un equipo de Primera (como marca), haces una inversión para que la gente te conozca, pero estando en un equipo de Liga Premier tienes exposición al público general en otro nivel y puedes tener mayor ganancia para recuperar la inversión. Sí es negocio porque estás en un mercado muy regional y no tienes que buscar al consumidor”, reflexionó.

En ese sentido de negocio, Francisco San José, otro experto en marketing deportivo, sugiere dos estrategias para impulsar la marca de esta división: “hacer un torneo de copa nacional en el que los equipos de divisiones pequeñas puedan jugar contra equipos de divisiones superiores, llenar estadios e impulsar los premios económicos, así como centralizar los derechos de televisión y tratar de venderlos en un paquete para que los propios clubes puedan comercializar”.

fredi.figueroa@eleconomista.mx