El hábito de Josep Guardiola, director técnico del Barcelona ha sido festejar con la bandera azulgrana. No ha importado si es con los botines puestos, dirigiendo a las fuerzas inferiores o al primer equipo del Barsa, con el que se ha catapultado a lo más alto del planeta.

Guardiola ha derrochado clase dentro de la cancha, justo al centro del terreno de juego, o bien ha permitido que todo el mundo se deleite viendo jugar a su equipo, que además de acostumbrarse a llevarse los campeonatos, también lo ha hecho a hacerlo de una manera pulcra, adueñándose de la pelota, respetando a la tribuna y ponderando el espectáculo.

Si como jugador consiguió seis Ligas, cuatro Súper Copas de España, dos Copas del Rey, una Champions y dos Súper Copas de Europa, ahora como entrenador también ha comenzado una carrera exitosa, sin precedentes.

Parece que tiene magia en sus manos, porque hasta ahora, todo lo que ha tocado ha terminado siendo exitoso. Desde su mismo debut, en 2007, se proclamó campeón con la Tercera División del Barcelona, logrando el ascenso a Segunda División B tras superar la promoción de ascenso.

Esa primera campaña solo era un aviso de todo lo que vendría en su joven, pero exitosa y envidiable carrera. Y es que en 2008, tomó al primer equipo catalán, desechando cualquier teoría de que hombres jóvenes no pueden triunfar desde un inicio, dejando boquiabiertos a todo aquel que perteneciera al mundo del futbol.

En pleno año de debut, Pep comenzó a cosechar títulos de una manera impensable. Desplegando un futbol que fue reconocido en todo el planeta, se hizo de la Copa del Rey, la Liga Española, Súper Copa de España, la Champions, la Súper Copa de Europa y el Mundial de Clubes, colocándose como el único técnico en la historia en ganar seis títulos en un año.

Si bien todo el mundo sabe que además de trabajar bien en la cancha Guardiola es un gran motivador, seguramente toda la afición ya se frota las manos para enterarse de qué manera motivará a su plantel, para que salga con todas las energías a la cancha de Wembley, en busca de repetirle la dosis al Manchester, cuadro al que le ganaron la Champions hace apenas dos años.

EL ETERNO FERGUSON

Parece que la ambición del timonel del Manchester United, equipo donde juega el mexicano Javier "Chicharito" Hernández, no tiene límites. Su destino ha sido cosechar éxitos y colocar su nombre, cada vez con letras más grandes, en la historia del futbol inglés y del Manchester United, equipo con el que parece estará ligado eternamente.

A pesar de tantas copas: 11 Ligas, dos Champions, nueve Community Shield, cuatro Copas de la Liga y cinco FA Cup, Alex Ferguson, entrenador escocés del Manchester United, con 25 años al frente del club con el que se ha cansado de ganar campeonatos, y 69 de edad, sigue mostrando las mismas ganas de destacar en el banquillo del equipo rojo, sufriendo cada minuto, y saltando como un adolescente con los brazos en alto, para festeja cada gol de sus muchachos.

Si bien las canas han poblado su cabeza, Ferguson sonríe de la misma forma en que lo hizo el día en que llegó al club; esconde, o trata de hacerlo, sus nervios con las manos en los bolsillos de sus chamarras, y aprieta la mandíbula con idéntica intensidad desde que llegó al United para mascar su infaltable chicle.

Así, con esas tácticas para combatir los nervios, el estratega escocés a saboreado grandes momentos, como lo ha sido el obtener en un mismo año (98-99) y con un equipo británico Premier League, FA Cup y Champions, así como también es el único entrenador que se ha impuesto en la FA Cup en cinco ocasiones.

Por si estas marcas no fueran suficientes, Alex se destaca también como el único técnico en obtener la Premier con el mismo equipo en tres ocasiones consecutivas (del 98 al 2001 y del 2006 al 2009).

Su costumbre a ganar partidos, copas y Ligas no ha pasado desapercibida ante los ojos de la UEFA, organismo rector del futbol en Europa, que en el año futbolístico 1998-99 lo distinguió como el mejor entrenador del año en aquella confederación.

Para el veterano técnico toda esa cosecha de trofeos y distinciones no son ni serán suficientes, y por ello mañana, con las manos en los bolsillos de su chamarra, y con su infaltable chicle, saltará a su área técnica, esperando conquistar su tercera Liga de Campeones de Europa.

BVC