Johannesburgo. Sudáfrica le ha dotado de tantos sustantivos y adjetivos a David Villa que termina por ser casi indescriptible. Tiene algo de asesino, un poco de combativo, un pedazo de artista, una pizca de paciente y otro tanto más de ansioso, quizás también algo de participativo. Y por cierto, tiene hasta el hartazgo de puntería.

Ayer España certificó su continuidad en el Mundial gracias al delantero del FC Barcelona. Si era cuestión de demostrarlo, Villa es ya el mejor atacante del planeta. Tiene tantas cualidades que es un crimen destacar alguna, pero sin duda la mejor es un sustantivo, y se llama gol. Fue 1-0 y La Furia está en cuartos de final tras superar a Portugal.

Los lusitanos intentaron detener a David de todas las maneras posibles. Lo pusieron a competir con el físico y la potencia de Carvalho y no pudieron; con la velocidad de Alves y le dejaron ir, y con una de las mejores manos del campeonato, las del portero Eduardo, y tampoco.

La anotación cae con la combinación de talento, perseverancia y pegada. Los tres conceptos que mejor definen a España, que además ayer certificó que es la nación donde mejor se juega futbol, al menos de acuerdo con los parámetros de la belleza.

Xavi dio un taco y fue suficiente para que llegara David a encarar a Eduardo, el primer duelo lo ganó el portugués, pero la pelota siguió en juego y ya era tiempo de liquidar y lo hizo como nos ha acostumbrado.

España se presentaba hoy con dudas ante la comunidad internacional. Su forma de clasificación y hasta los oponentes que se había enfrentado no decían mucho. No estaba a discusión su calidad en la cancha, sino su momento como equipo.

Pero si alguien dudaba de los chicos de Del Bosque habrá que decirles que ayer solo le dejó 39% de la posesión del balón a Portugal, un equipo que tenía a Cristiano Ronaldo, Simao, Liedson, Danny, futbolistas que se sienten cómodos con el esférico entre los pies.

Pero esta España con Xavi pensando y Villa liquidando es imparable. Ni el poder físico y de calidad de Cristiano fue oposición. Si acaso dominó 15 minutos pero fue más bien un obsequio del oponente que sus propias capacidades.

Si hubiera que comparar a la España de Sudáfrica es como acudir a ver una sinfonía, todo va con ritmo, cada nota es un deleite y cada gol es un trabajo que se fue tejiendo hasta que el rival queda envuelto y no hay nada que pueda hacer.

Ayer los españoles y el mundo festejaron su clasificación. Es quizás el último resquicio de lo que jugar bien y ganar no es un tema de la teoría, sino es real. Ya quedó fuera Chile, sólo quedan Holanda y La Furia como defensores de jugar y no del no dejar jugar .

Ahora viene Paraguay, que seguro pondrá doble cerrojo. Pero si aquellos que dicen que es más fácil ganar teniendo la pelota, pues España seguramente siempre estará cerca de hacerlo.