Ya participaron en el encuentro todos los lanzadores disponibles y le piden a Luis Alonso Mendoza que suba a la loma, en un torneo en el que participó a los 15 años. Después de aquella ocasión no volvió a ocupar la posición de tercera base o shortstop, aunque indica que le gustaba batear.

“Los scouts me dijeron que les gustaba como pitcher, porque tenía un buen brazo”, comentó Luis Alonso. Fue la vía que la permitió firmar con Boston Red Sox en julio del 2000.

Y posteriormente llegar a las Grandes Ligas, fue parte de las organizaciones de los Texas Rangers (2007-2009) y Kansas City Royals (2010-2013) y posteriormente jugó en la Liga Japonesa de Béisbol Profesional, con Nippon Ham Fighters (2014-2017) y Hanshin Tigers (2017). Luis se convirtió en el noveno mexicano en llegar a la Liga japonesa y en el 2016 logró ser campeón.

Para la presente temporada debutó en la Liga Mexicana de Beisbol al reforzar a la rotación abridora de los Diablos Rojos del México. En la fase regular permaneció en la loma durante 34 innings, en los que permitió 41 hits, 22 carreras, seis cuadrangulares, dio 11 bases por bolas y eliminó a 24 adversarios y con un promedio de carrera limpias de 4.76.

Mendoza se describe como un pitcher que le gusta permanecer “bastante innings en la loma, le gusta retar a los bateadores, trabajar rápido, no me gusta tener a mis bateadores esperando mucho, me gustan juegos de dos horas y media, máximo tres horas, hacer buenas jugadas”.

—¿Cuáles fueron los cambios que realizaste en tu forma de lanzar en tu estancia en Japón?

Me pidieron que fuera más rápido en la forma en la que lanzaba la pelota, porque todos los japoneses corren muy rápido y tenía que deshacerme rápido de la pelota, también mis pitcheos los cambiaron un poco quería que tirará más pitcheos quebrados que recta. Yo soy un pitcher que tira velocidad, dos costuras, y me pidieron que pusiera el cambio de velocidad en arsenal y esos fueron los cambios que hice.

—¿Cuál fue el desafío en relación con los cambios que te pidieron?

No es que sea difícil, porque uno hace esto por mucho tiempo, pero a un nivel muy alto y (al) enfrentarte a bateadores de ese nivel tratas de ajustarlo, no creo que sea tanto el aprender, sino que ese pitcheo haga efecto.

En cada Liga haces ajustes y ya cuando llegas al nivel más grande se puede decir que pasaste el examen de todos los ajustes que te hicieron. Siento que en Japón me hice mejor pitcher y de hecho todavía tengo la espinita de regresar a Estados Unidos para ver ese avance.

—¿Cuál fue la lección de tener a managers como Ned Yost (Kansas City) y Ron Washington (Texas)?

Aprendí bastante de ellos. Son muy diferentes en su forma de ser, en su forma de interactuar con los jugadores.

Ned Yost tenía más contacto con los jugadores, él siempre hablaba con todo mundo desde temprano estaba con los jugadores. Ron Washington es un manager más reservado, más serio, él era más negocio, de venimos a jugar, cada quien haga su trabajo y vamos a estar bien.

—¿Quiénes fueron los jugadores que más trabajo te costó enfrentar?

En MLB, fue David Ortiz y Prince Fielder, creo que nunca les saqué outs, ellos fueron mis cocos.

—Más allá de las cualidades de Shohei Otani para jugar beisbol, ¿qué otro aspecto consideras lo hace distinto?

Otani es un tipo de jugador que es muy raro de encontrar. Creo que nadie se esperaba que al llegar a Estados Unidos pudiera hacer lo mismo y míralo ahora, está callando muchas bocas por lo que está haciendo. Pero lo que lo hace especial, yo lo conocí cuando tenía 18 años, en su primero año en la Liga, y él actuaba como un chavo que ya había jugado muchos años en la Liga, en su forma de trabajar, de interactuar con la gente, si le iba bien o mal tenía el mismo temple.

—¿Otani les pidió algún consejo?

Se acercaba y preguntaba sobre las diferencias entre ambas ligas, también quería aprender inglés en mi último año con él ya hablaba más, con ayuda de nosotros y el traductor, pero se le veían las ganas. A él no le preocupó el dinero, porque lo que quería era probar, quería ser el mejor.