El premio Nobel del ciclismo; el Messi colombiano; el nuevo fenómeno del ciclismo. Y seguramente otros adjetivos más para decir en palabras sobre la grandeza del nuevo monarca del Tour de Francia. Egan Bernal es un líder considerado un símbolo de unión en su país con tan sólo 22 años de edad.

El ciclista entró al libro de los récords del Tour, al ser el campeón más joven de los tiempos modernos en la competencia. El exciclista italiano Felice Gimondi, (tres meses más joven que Egan), ganó la competencia en 1965 en su debut. Pero de eso ya el efecto es lejano, y lo que hizo Bernal cayó ahora como bendición en Colombia.

En los últimos días el descontento social en Bogotá se ha vuelto una olla de presión. Desde el 2016 se han registrado asesinatos de defensores de derechos humanos. Según cifras de la Defensoría del Pueblo, ya van 486 de ellos asesinados. La victoria de Bernal fue la página positiva en los diarios, la imagen, los textos de inspiración hacia la paz en su país. No es para menos luego de convertirse en el primer ciclista colombiano en conquistar el Tour de Francia, tras la disputa de la 21ª y última etapa, en la que el australiano Caleb Ewan venció en la tradicional llegada a los Campos Elíseos de París.

El joven del equipo Ineos acabó en la clasificación general final por delante de su compañero de formación Geraint Thomas, campeón del Tour el año pasado y ahora segundo, y del holandés Steven Kruijswijk (Jumbo), que fue tercero.

Bernal se convirtió en el tercer vencedor más joven de la historia de la competencia y le dio a su nacionalidad una pujanza imparable. El ciclismo colombiano había situado tres veces a un corredor en la segunda plaza en los últimos siete años, Nairo Quintana (2013 y 2015) y Rigoberto Urán (2017), siempre iban detrás de Chris Froome.

Ambos colombianos estuvieron de nuevo este año en el top 10: Urán fue séptimo y Quintana octavo. El Movistar ganó la clasificación por equipos. Sus tres líderes acabaron en el top 10 —Mikel Landa (6) y Alejandro Valverde (9), además de Nairo Quintana— pero estuvieron siempre lejos de pelear por el triunfo final.

Bernal llegó entonces, como el más joven ganador de los tours y el primer colombiano que llega a París de amarillo.

Ha llegado más lejos que Cochise Rodríguez, de Medellín, que Lucho Herrera, de Fusagasugá, que Fabio Parra, de Sogamoso, que Nairo Quintana, de Tunja, que Rigo Urán, de Urrao; a todos los de aquellos tiempos en los que a los escaladores colombianos se les llamaba 'escarabajos'.

“No, no, no, no me digan eso”, dice Egan a punto de llegar a París con una serenidad autoimpuesta para frenar las emociones que le desbordan.

“Espero lo mismo, la verdad, que este Tour sólo sea el primero, espero seguir creciendo, pero no quiero suponer el futuro ni agobiarme, sólo quiero seguir disfrutando con el placer de competir sin más, de la adrenalina que se dispara, de lo que hace hermoso pedalear, y quiero vivir sólo este momento, no quiero salir de él”.

Egan, un deportista con 22 años de edad tiene la madurez para soportar la presión. Alcanzó lo que otros 77 colombianos buscaron desde 1975: alzarse con el Tour de Francia, la máxima competencia del ciclismo mundial.

Egan, bienvenido a la éilte de los deportistas heroicos.