Después de ocho días de silencio, Antonio Mohamed reapareció luego de que perdieron la final de la Liga MX ante Tigres, en su estadio, en lo que significó la segunda ocasión que observaron como el rival celebra el título de campeón en su propio estadio. Con una gorra, la mirada a veces en dirección al suelo, el técnico argentino confesó que en el equipo “nos tomamos una semana para hacer un pequeño duelo por la derrota”, aunque en un par de días tendrán la oportunidad de disputar la Copa MX, en la final ante Pachuca.

“Está claro que el título que da prestigio y nombre es el de Liga MX o si hay un título internacional; fuera de eso, en la Copa MX hay equipos que la manejan con el interés de utilizar un cuadro alterno para que jueguen los jugadores que no tienen acción continua en el primer equipo o para los jóvenes”, señala Jorge Urdiales, expresidente de Rayados de Monterrey.

Tras la derrota en la final de la liga, Monterrey llega a la final de la copa en busca de un beneficio emocional, más que deportivo. Alguna vez Miguel Herrera, técnico de América, mencionó que “la copa no sirve de nada”, porque desde el Apertura 2015 el campeón ya no tiene como recompensa asistir a la Copa Libertadores.

“Monterrey tiene la obligación moral de ganar la copa y sale como favorito, porque está en casa, ante su gente y tiene la posibilidad de no dejar pasar otra oportunidad”, señala Miguel España, exfutbolista.

No es la primera ocasión que la Copa MX sirve como consuelo emocional: para Cruz Azul el título de Copa MX del Clausura 2013 significó el primer campeonato después de 16 años; Veracruz disfrutó de un campeonato en Primera División después 66 años, luego de que su último título lo consiguió en 1950; mientras que Chivas confeccionó un equipo competitivo a lo largo de las cuatro finales de Copa MX a las que llegó, para finalmente coronarse en la Liga MX en el Clausura 2017.

Monterrey apostó por la copa para darle juego a su extenso plantel, por tal motivo, Juan Pablo Carrizo (630 minutos), Efraín Juárez (540), Alfonso González (487) y César Montes (450) fueron los futbolistas que más participación tuvieron en el torneo copero, mientras que las oportunidades en Liga MX fueron menores.

“Antes sí tenía un beneficio como participar en otros eventos (Copa Libertadores), ahora sólo te da oportunidad de ganar el trofeo y que dentro del semestre tengas algo en tus vitrinas, finalmente nadie te regala nada y te da prestigio, pero a veces los equipos lo toman como un bálsamo si tienen una mala temporada”, señaló Miguel España.

Incluso, a pesar de que Rayados tiene una nueva oportunidad de levantar un título de campeón, los aficionados mostraron inconformidad porque el juego les generará un costo de entre 350 y 800 pesos por activar su abono. Rayados fue el equipo que más gente reunió en sus partidos de copa (un promedio de 34,747 espectadores por partido, que significan 67.6% del aforo total del estadio BBVA Bancomer).

“El aficionado está tan sensible que aun con precios muy por debajo de la normal de una final, de un partido normal, están muy molestos porque la directiva puso precio para el partido”, señaló Jorge Urdiales.

El directivo indicó que, en términos económicos, la Copa MX no es un torneo costeable para todos los equipos, incluso para Rayados significa un beneficio mínimo. “Puede haber un premio económico, haría muy interesante el torneo, o calificar directo a Concachampions y participarían los campeones de liga y de copa”, agregó el exdirectivo.

Miguel España incluso añade que se obligue a los clubes a jugar con un porcentaje de titulares el torneo de copa, aunque es precisamente ese enfoque de torneo de consolidación, lo que le permitió a Pachuca jugar con Pablo López, mediocampista de 19 años, a Roberto de la Rosa, delantero de 17 años que tuvo actividad en cinco de los siete juegos de la Copa MX y darle minutos a Alfonso Blanco, el suplente de Óscar Pérez, que alargó su retiro durante seis meses más.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx