Como auténticos novilleros, los alternantes de la vigésima primera corrida y final de la Temporada Grande 2011-2012 en la Plaza México no escatimaron esfuerzos y cortaron cinco orejas.

El triunfador fue Fabián Barba, quien se llevó una oreja de su primero y las dos del quinto toro, el cual recibió los honores del arrastre lento a sus despojos. Christián Ortega y Víctor Mora cortaron un apéndice cada uno.

Barba recibió de rodillas y en los medios, a los afarolados le siguieron chicuelinas, verónicas y revolera, el toro saltó a callejón y de regreso fue recibido por el diestro con lances ajustados hasta dejarlo frente al caballo y después del puyazo, un quite por navarras.

Con la muleta hiló pases por ambos lados sin reponer, siguió una tanda por el lado derecho con recursos y evitando los derrotes que le tiraba el burel hacia el cuerpo.

El molinete, un pase de trinchera y una estocada entera fueron el colofón para conseguir la segunda oreja de la tarde.

En el quinto de la tarde se superó y los lances a la verónica fueron excelsos, con temple, mando y sentimiento.

Era un astado que se entregaba al engaño, mismo que entendió Fabián y lo llevó con temple, armonía y la seguridad de quien sabe que podía hacer algo grande.

Luego la estocada en todo lo alto, de efectos fulminantes, y suficiente para sumar otras dos orejas a su espuerta.

Ortega cubrió de manera formidable el segundo tercio en el primero de la tarde, mató con eficiencia y cortó el primer apéndice del festejo.

En su segundo, incierto y difícil, cumplió y saludó en el tercio.

Mora fue ovacionado tras matar a su primero. En su segundo buscó el triunfo a cualquier precio y tras una meritoria faena lo consiguió al cortar un apéndice luego de dos avisos