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Bistronomie

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Dry January ya no es moda, el boom de las bebidas 0.0 que está rediseñando la industria (y la convivencia)

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El reto de enero sin alcohol dejó de ser un propósito individual: impulsa innovación, abre mercado para bebidas 0.0 y obliga a la industria a rediseñar la forma de convivir sin perder consumo.

Diego López

En redes suena a moda, pero Dry January ya opera como termómetro de consumo: un mes completo sin alcohol —o con pausa deliberada— que millones usan para “resetear” hábitos tras las fiestas. El nombre no es casual: dry (seco) alude a cero alcohol durante enero, y la idea se consolidó como campaña organizada en Reino Unido desde 2013, impulsada por Alcohol Change UK.

Dry January dejó de ser una promesa personal para convertirse en evento de mercado. En los últimos años, cientos de miles de personas se inscriben formalmente al reto y una proporción relevante de consumidores declara que reduce o suspende el consumo en enero. Ese “pico” anual presiona a marcas, bares y retailers: lo que antes era temporada baja, hoy es temporada de alternativas.

Un mes, dos industrias: la del alcohol y la del “cero”

El impacto económico no se limita a vender menos alcohol. Ocurre un traslado de ocasiones de consumo: coctelería sin alcohol, cervezas 0.0, destilados zero proof y una narrativa aspiracional ligada al bienestar. Medidores de mercado como NielsenIQ describen el fenómeno como un segmento que dejó de ser nicho y se encamina a superar el umbral de 1,000 millones de dólares en ventas globales. Desde la óptica de la industria, IWSR señala que el rubro sin alcohol mantiene crecimiento sostenido y que la cerveza 0.0 gana peso dentro del portafolio mundial.

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En México, la tendencia tiene reglas propias —también regulatorias—: para la autoridad, “cerveza” exige un mínimo de alcohol, por lo que muchas etiquetas deben presentarse como bebidas no alcohólicas, y los análisis de Profeco han puesto el foco en el contenido de azúcar de algunos productos. Aun así, las empresas empujan el segmento. HEINEKEN México ha reforzado campañas y posicionamiento de opciones 0.0, integrando el consumo responsable no solo como mensaje, sino como línea de negocio.

¿Salud o “detox” de calendario?

El gancho de Dry January no es moralista: es práctico. La promesa es simple —“pruébalo un mes”— y, para muchos, la recompensa se mide en mejor sueño, energía, control de peso, piel, bolsillo y hábitos. Investigaciones divulgadas por la Universidad de Sussex reportan mejoras percibidas y una reducción posterior en el consumo entre participantes, lo que alimenta la popularidad del movimiento más allá del hashtag. La evidencia también sugiere que no hay un “rebote” inevitable: incluso quienes no completan el mes reportan ajustes duraderos.

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Enero sin alcoholFreepik

En paralelo, los grandes grupos responden con estrategia de portafolio. No solo amplían cervezas 0.0; también invierten en destilados sin alcohol. Un hito reciente fue la entrada de Diageo al segmento zero proof, señal de que el “cero” no se percibe como enemigo, sino como expansión de categoría.

Dry January funciona, al final, como auditoría emocional y económica: ¿cuánto bebemos por costumbre?, ¿cuánto gastamos por inercia?, ¿cuánta vida social cabe en una copa sin alcohol? La respuesta —cada vez más— reconfigura cartas de coctelería, anaqueles y campañas. Y aunque enero dure 31 días, su efecto se estira todo el año en una nueva normalidad: beber menos, pero beber mejor… o no beber, y aun así brindar.

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