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La tierra que nombra y el lenguaje que agrieta: Las mujeres en la Fiesta del Libro y la Rosa
Las escritoras Dolores Reyes y Brenda Navarro inauguraron la edición 2026 de la Fiesta del Libro y la Rosa con un diálogo crudo sobre las desapariciones en América Latina. A través de la mística y la "rabia estética", las autoras cuestionaron las violencias sistemáticas y reivindicaron la mirada femenina sobre lo fundamental frente a las narrativas oficiales.

Arranca la Fiesta del Libro y la Rosa
La decimoctava edición de la Fiesta del Libro y la Rosa no solo arrancó con cifras récord —un incremento del 12 % en stands y más de 500 actividades—, sino con un recordatorio punzante de que la literatura, cuando es urgente, deja de ser un adorno para convertirse en una herramienta de búsqueda. En el conversatorio inaugural, Dolores Reyes y Brenda Navarro demostraron que el lema de este año, “Nombrar para existir”, es mucho más que una frase institucional: es un acto de resistencia frente a la deshumanización.
El nacimiento de una rastreadora
Uno de los momentos más fuertes de la charla ocurrió cuando Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM (CulturaUNAM), cuestionó a Dolores Reyes sobre el origen de Cometierra, esa adolescente que posee el don —o la maldición— de encontrar a los desaparecidos al ingerir la tierra que los guarda. Para Reyes, la elección de lo "paranormal" no fue un ejercicio de género fantástico, sino una imposición de la realidad argentina y latinoamericana.
“El personaje y el elemento tierra se me impusieron”, confesó Reyes. La escritora relató cómo, en un taller literario, la imagen de una niña "con el pelo llovido y color tierra" se le apareció tras escuchar un texto que mencionaba tierra de cementerio. "Me tuve que retrotraer a lo que me apasionaba antes de maternar a mis siete hijos: la mística, la adivinación y lo oracular".
Reyes defendió que este "don" no es ajeno a nuestra cultura. Recordó a los adivinos comunales en México y, de manera estremecedora, lo vinculó con la labor de las madres buscadoras actuales. “No es tan irracional. Hay mujeres que han aguzado tanto el olfato que clavan varillas en la tierra, las sacan y saben si lo que hay debajo es un resto animal o humano. Mi literatura conecta esa tradición antigua de la mística con la realidad más cruda de nuestras fosas”.

La decimoctava edición de la Fiesta del Libro y la Rosa
Una ley por encima del Estado
El diálogo alcanzó un momento importante cuando se mencionó que el derecho a la sepultura es lo que nos define como seres humanos. Dolores invocó una "ley que va por encima de todos nuestros gobiernos", una ley divina o de derechos humanos que exige que nadie sea borrado de la tierra sin un nombre.
En un gesto cargado de simbolismo, las ponentes saludaron entre el público a Sara Uribe, autora de Antígona González, subrayando que esta genealogía de escritoras está unida por un mismo cordón umbilical: la necesidad de rescatar los cuerpos del silencio. Dolores fue tajante al señalar que habitamos un "humus" resultado de siglos de exterminio, desde la colonia hasta las democracias frágiles de hoy, donde la desaparición de mujeres es una constante.
Contra el canon, la rabia estética
Brenda Navarro, por su parte, al ser cuestionada por Julia Santibáñez, directora de Literatura y Fomento a la Lectura, analizó el fenómeno de la "literatura de mujeres" no como una tendencia de mercado, sino como una "rabia estética y política" que está agrietando el canon masculino. Mientras el canon tradicional celebraba el "viaje del héroe" —donde el protagonista triunfa olvidando los restos que deja atrás—, estas autoras se quedan precisamente ahí: en los restos, en las víctimas, en lo que el héroe desprecia.
“Estamos viviendo una remontada del canon”, afirmó Brenda. Ante la presión de ciertos sectores editoriales que hoy piden “ya no llorar” y buscar la ternura o la risa para evadir la violencia, ella defendió el derecho a seguir haciendo preguntas incómodas. Se definió a sí misma y a sus contemporáneas como “escritoras en tránsito”, que han mamado de los grandes nombres como García Márquez o Rosario Castellanos, pero que ahora están rompiendo la estructura para que las nuevas generaciones puedan "jugar con el lenguaje".
Hacia un futuro de preguntas gozosas
Brenda además expresó un deseo para las jóvenes que hoy empiezan a escribir: que el conocimiento situado en sus cuerpos les permita dejar de normalizar la opresión. “La opresión sistemática genera una normalización donde hoy matan a una y mañana a tres. Empieza con el cuerpo de una mujer y termina con la desaparición de un Estado entero”, advirtió, señalando su propia falda en alusión a las crisis humanitarias globales y locales.
El conversatorio cerró con una nota de esperanza combativa. El objetivo no es solo encontrar respuestas finales, sino generar "preguntas gozosas" que impidan que el silencio vuelva a ganar terreno. En la Fiesta del Libro y la Rosa 2026, la UNAM ha dejado claro que mientras existan escritoras dispuestas a nombrar el horror, la memoria seguirá teniendo un lugar donde echar raíces.

Edición 2026 de la Fiesta del Libro y la Rosa
Datos de la Fiesta
La Fiesta continúa desde hoy y hasta el 26 de abril en el Centro Cultural Universitario y sedes alternas como el Colegio de San Ildefonso y la Casa Universitaria del Libro.
La entrada es libre para todas las actividades.

