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Arte e Ideas

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Teatro para las tres brujas del surrealismo mexicano

Manual para pintar gatos, la nueva entrega de Las Crónicas del Diablo, reconstruye la amistad entre Leonora Carrington, Remedios Varo y Kati Horna para acercar al público a una historia documentada sobre arte, exilio y el país que transformó sus vidas y sus carreras.

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Las actrices Daira Mendoza, Jovanna Andrade y Mon de Monarca interpretan a Varo, Carrington y Horna. foto: cortesía jesús cornejo

Ricardo Quiroga

Tres mujeres preparan la cena de Navidad. Hablan en distintas lenguas: sobre todo en español pero con destellos de inglés y húngaro. Recuerdan su vida en Europa, ríen de ocurrencias cotidianas y se detienen en detalles que cualquier historiador quizá dejaría fuera de su libro.

Entre una conversación sobre gatos, otro comentario acerca de amistades que literalmente salvan vidas y un puñado de confidencias, de boca de las tres mujeres aparecen temas como el exilio, la guerra y la oportunidad de una nueva vida en México.

Precisamente ésa es la esencia de la obra teatral Manual para pintar gatos, una de las novísimas entregas del proyecto teatral “Las crónicas del diablo”, una serie de narraciones de la historia de México en las que un arquetípico reportero, de sombrero y gabardina, termina inmiscuido, con todo y el traslape de tiempo.

Este reportero, apodado “El diablo” y encarnado por el actor Ignacio Alba, conduce al público por pasajes de la juventud, el éxodo y la dignidad de tres artistas emblemáticas del surrealismo: Leonora Carrington, Remedios Varo y Kati Horna, tres inmigrantes en México, refugiadas por actos de segregación y persecución en su contra.

La obra a presentarse los primeros cuatro jueves de julio (los días 2, 9, 16 y 23) en el Foro Shakespeare recurre a la ironía y al humor negro, pero también propone una premisa que Hugo Isaac Serrano, dramaturgo y codirector del montaje, insiste en subrayar: detrás de las bromas, los hechos están documentados, excepto por el ficticio y fisgón reportero.

Un periodista que persigue historias

Antes fueron la red de espionaje nazi durante la Segunda Guerra Mundial y la Generación de los Contemporáneos. Ahora “El diablo” se coló "hasta la cocina", literalmente, de las tres artistas que encontraron en México el lugar donde su obra alcanzó la madurez. Parte de sus experiencias, a veces las más íntimas y desgarradoras, también son consideradas por la obra.

"Todos los elementos narrativos, aunque puedan tener comedia, realmente parten de una profunda investigación. Así vivieron el exilio. Todo está sustentado en autobiografías, crónicas y distintos documentos. Tenemos una relación muy cercana con el Consejo de Leonora Carrington, lo que nos permitió conocer aspectos muy humanos de su historia", explica Serrano.

Por ello, más que reconstruir una cronología artística, la obra busca colocar el reflector sobre una amistad que sobrevivió al desplazamiento forzado y terminó convirtiéndose en una red de afectos en territorio mexicano.

"Queríamos mostrar a estas artistas desde un lugar más humano. Y es que sí, al final la obra es una carta de amor a la amistad entre mujeres. Muchas de las dinámicas que aparecen en escena surgieron trabajando con las actrices y con la productora; fuimos construyendo juntas esa convivencia", añade el director.

El relato como un arma

En esta obra, tanto Leonora como Katie y Remedios tienen la oportunidad de dirigirse al público, relatar momentos que fueron determinantes para su vida, y cómo, a pesar del cobijo de un país como México, los fantasmas también se mudan.

“Lo que más nos emociona es cuando alguien sale diciendo: 'No te creo que eso sí pasó', porque entonces podemos responderle: 'Revísalo, aquí está el libro, aquí está la entrevista, aquí está la fuente’”, comenta el director.

Leonora Carrington, Remedios Varo y Kati Horna llegaron desde Inglaterra, España y Hungría, respectivamente, escapando de una Europa atravesada por la guerra. Aquí desarrollaron buena parte de la obra que hoy las identifica internacionalmente, y se tuvieron que enfrentar al canon masculino.

El director de la obra recuerda que incluso existió una conocida rivalidad entre el nacionalismo artístico encabezado por Diego Rivera y el grupo de creadoras vinculadas al surrealismo europeo, un episodio que también aparece en la puesta en escena desde una mirada menos solemne y más cercana a la conversación cotidiana.

"Hoy México suele verse únicamente como un país de migrantes hacia Estados Unidos, pero también ha sido un país que recibió exilios. Una húngara, una española y una inglesa terminaron siendo conocidas como las grandes surrealistas mexicanas porque aquí maduró su trabajo. Esa parte de nuestra historia vale la pena volver a contarla."

La obra, concluye el director, puede cambiar de tono según la época, pero rara vez deja de dialogar con el presente. "Lo que ocurre hoy en distintos lugares del mundo nos recuerda que ciertos procesos vuelven a repetirse. Por eso creemos que mirar el pasado también sirve para encontrar una brújula hacia el presente."

Manual para pintar gatos tuvo una exitosa temporada en mayo pasado y, dada su popularidad, se montará cuatro veces más en el Foro Shakespeare, en julio.

Las crónicas del diablo: Manual para pintar gatos

  • Foro Shakespeare
  • 2, 9, 16 y 23 de julio

Si la obra te deja con curiosidad.

  • Los creadores recomiendan continuar la historia fuera del teatro

Algunas puertas de entrada:

  • “Memorias de abajo” (1943), de Leonora Carrington
  • Las fotografías de Kati Horna conservadas por el Sistema Nacional de Fototecas
  • La colección permanente de Remedios Varo en el Museo de Arte Moderno
  • La correspondencia y testimonios reunidos por el Consejo Leonora Carrington

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