Una de las exposiciones principales dentro del marco de la XIII Bienal FEMSA Nunca fuimos contemporáneos, abrió sus puertas al público la noche de este sábado en el Antiguo Templo de San Agustín, en el Centro Histórico de Zacatecas.

Se trata de la muestra Siempre fuimos contemporáneos, una exposición que más allá de funcionar como un compendio histórico de la producción artística del estado, pretende generar un diálogo entre distintas generaciones para poner de manifiesto el inconsciente cultural colectivo de esta comunidad desde un punto de vista multigeneracional.

En la exposición conviven piezas de creadores consagrados como Francisco Goitia, Pedro y Rafael Coronel, con propuestas contemporáneas de artistas como Uriel Márquez, Patricia Dunn o Fernando Candber.

Del barroco al modernismo

La cultura en Zacatecas ha estado marcada por diferentes movimientos artísticos a lo largo de su historia. El viaje comienza desde el barroco, en comunión con las artes populares, hasta llegar a las expresiones modernistas, como la pintura abstracta, dando pie a los nuevos discursos envueltos en el arte contemporáneo.

De acuerdo con los organizadores de la Bienal, esta exposición “cuestiona la noción de lo contemporáneo en el arte dictada por los centros artísticos y los circuitos de las bienales internacionales, para interpretar la contemporaneidad en tanto una mirada que actualiza lo histórico”.

¿Qué es lo contemporáneo?

Así, la pregunta generalizada de qué es contemporáneo se convierte en una reflexión que tiene sentido cuando se la aborda desde el lugar en el que se genera. En particular con Siempre fuimos contemporáneos, dicha reflexión funciona a partir de la búsqueda de descentralizar un concepto y desproveerlo de la rigidez que carga en el imaginario colectivo.

En palabras del curador Willy Kautz, esta muestra concluye con el trabajo de “más de un año en estas propuestas y programa de colaboraciones museológicas. El punto de partida de esta edición de la Bienal FEMSA fue justamente un acercamiento a Zacatecas, a partir de sus museos y de sus acervos, de donde se desprende el título de la bienal (Nunca fuimos contemporáneos, que a su vez hace referencia al libro de Bruno Latour, Nunca fuimos modernos, 1991)”.

De acuerdo con el director artístico de la Bienal, la propuesta de la muestra Siempre fuimos contemporáneos nace a partir del acercamiento a la comunicación artística local con un programa a puertas abiertas que llamaron “curaduría extensiva”, que consistió en una serie de visitas de estudio a partir del programa pedagógico de la Bienal, para trabajar con cada uno de los creadores en algunos de los temas que se repiten a lo largo de todas las exposiciones y actividades de la misma.

El resultado de este trabajo en conjunto es la muestra que permanecerá hasta el mes de febrero dentro de las instalaciones del Antiguo Templo de San Agustín, en Zacatecas, la cual es de acceso libre para todo el público.

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