De acuerdo con Clinical Trials, al día de hoy se reportan 1,512 estudios clínicos relacionados con Covid-19, tanto en la investigación de fármacos para el tratamiento del padecimiento causado por el virus SARS-CoV-2 como para la creación de productos de vacunación.

En el momento en que uno o varios proyectos sean aprobados por las autoridades regulatorias internacionales y de cada país, el desafío será satisfacer lo más rápido posible la necesidad global de aplicación y distribución de vacunas.

Por ello, así como la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reiterado lo imprescindible de la colaboración de gobiernos e instituciones privadas para la mitigación de la pandemia, desde el otro frente de batalla, el de los laboratorios, este miércoles se refrendó el compromiso para el futuro desarrollo orquestado de las dosis, sin importar el laboratorio o institución pública que alcance la aprobación.

Esto sucedió durante el conversatorio “Vacunas Covid-19: ¿En qué va el desarrollo de las posibles vacunas?”, convocado por la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica, A.C. (AMIIF), de la que tomaron parte representantes regionales de las firmas farmacéuticas Sanofi Pasteur, Pfizer, Janssen y GSK.

Ahí se dijo que incluso los laboratorios con mayor capacidad, como Sanofi, con un potencial de fabricación de 200 millones de vacunas anuales contra la influenza ( 40% de la producción mundial), según lo comentado por la directora médica de la Unidad de Vacunas de la firma, Alejandrina Malacara, por sí solos no podrían satisfacer la demanda de vacunas contra Covid-19 de una población global con casi 7,800 millones de habitantes.

A lo dicho se suscribió el resto de los interlocutores. Alejandro Cane, jefe de Asuntos científicos y Médicos para América del Norte de la División de Vacunas de Pfizer, explicó que “tener un potencial de producción de más de 7,000 millones de dosis en los próximos 12 meses es literalmente imposible para cualquier industria farmacéutica. Todos lo reiteramos: se trata de colaboración y obviamente priorización. Independientemente de cuál sea la vacuna que llegue a demostrar seguridad y eficacia, vamos a tener que orquestar la producción y la distribución para llegar a la gente que lo necesita en el momento que más lo necesita”. Esto, por supuesto, priorizando a los sectores más vulnerables.

La directora Médica de Vacunas de GSK, María Yolanda Cervantes, destacó la importancia de la industria privada en esta carrera conjunta, ya que más de 70% de las vacunas en desarrollo en el mundo son por iniciativa de la industria privada en colaboración con universidades y académicos.

La investigación de vacunas con la plataforma de ARN mensajero (ARNm) es una técnica novedosa en la que muchos laboratorios están incursionando y se está perfilando como la opción más viable por el bajo costo de su desarrollo y la posibilidad de producción a gran escala. Sanofi y Pfizer tienen vacunas candidatas con esta tecnología, mientras que Janssen está en investigación clínica con la base en vacunas que ya se habían probado para virus como zika, SARS o VIH, lo cual podría permitir la producción de 600 millones de dosis al final del año, eso sí sin ganancia para la compañía. Por su parte, Pfizer anunció la factibilidad de tener “millones de dosis en diciembre y cientos de millones en principios de 2021”.

Finalmente, Fernando Fon, director médico y de Asuntos Regulatorios, explicó que “si bien se está teniendo como un objetivo tener disponible la vacuna en 2021, en ningún momento se ha hablado de relajar los estándares que tienen que ver con la seguridad, calidad y eficacia de las vacunas”.

Los ponentes destacaron que la pandemia abre la oportunidad de revisar los procesos regulatorios para permitir que estas innovaciones terapéuticas puedan llegar con mayor celeridad a la población, puesto que en promedio el desarrollo y aprobación puede tardar hasta 15 años. Sin embargo, en este momento, laboratorios de todo el mundo van reportando sus avances y documentación a los organismos regulatorios para así acelerar el proceso y tener luz verde a la brevedad posible sin sacrificar el rigor que un producto médico como este requiere.

ARN Mensajero

También llamado ARNm, es una molécula de ARN de cadena simple que actúa como una plantilla para transferir el código genético. El ADN de un gen puede ser transcrito en una molécula de ARNm y este transportar el código a otra célula. Este tipo de mensajeros se pueden reproducir en el laboratorio, incluso de manera sintética, para introducir en él un código genético similar al del virus, en este caso del SARS-CoV-2, para detonar en el organismo una respuesta inmunitaria.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx