La semana pasada se llevó a cabo el acto de inauguración del Pabellón de México en la Expo 2020 Dubái, uno de los 192 pabellones de países invitados a esta, la edición más ambiciosa jamás realizada en una exposición universal.

La ceremonia de apertura del complejo se realizó con la presencia de la subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Martha Delgado, autoridades de los Emiratos Árabes Unidos, y la embajadora de México en dicho país, Francisca Méndez.

El pabellón de nuestro país, como se anticipó desde la presentación del proyecto, fue posible por la participación activa del sector privado, con una superficie de 900 metros cuadrados divididos en tres niveles. En el primer nivel recibe al público la instalación inmersiva “Mystika”, con la mariposa monarca como uno de los temas centrales del trabajo, creada por el artista visual Pepe Soho, así como la exhibición y venta de artesanías mexicanas a cargo del Fonart. El primer piso está dedicado a la gastronomía de nuestro país, con restaurante incluido, mientras que el segundo piso se reservó como área de negocios y promoción turística de nuestro país.

Pero el atractivo del Pabellón de México, que ocupa un espacio rentado en el Pétalo de la Movilidad en esta ciudad creada ex profeso para la expo, es el trabajo artesanal realizado por 200 maestras tejedoras de Etzatlán, Jalisco, coordinadas por al artista visual Betsabée Romero, quienes concretaron el tejido multicolor “Tejiendo vidas”, que envuelve por completo el edificio sede de nuestro país, capaz de recibir hasta 4,000 visitas diarias.

 

Creatividad para la austeridad

“Abrimos un pabellón totalmente lleno de cultura, de manos mexicanas”, declara desde Dubái Bernardo Noval, director del pabellón. “El Distrito de la Movilidad todo el tiempo tiene gente. Estamos rodeados por pabellones construidos por cada país, por ejemplo, Rusia y Perú, con sedes de gran formato y una arquitectura de premios Pritzker. El de México no lo es: por la política de austeridad que asume nuestro país, no pudimos construir el nuestro, lo rentamos, pero tampoco es un pabellón que pase desapercibido. Invitamos a la maestra Betsabée Romero y logramos este pabellón hecho a mano por más de 200 mujeres tejedoras de Etzatlán, Jalisco”, comparte Noval.

Fueron cuatro meses de trabajo invertidos en la gestación de esta piel que viste el espacio que nuestro país ocupa en la feria mundial más ambiciosa ejecutada hasta el momento. Es el único pabellón hecho a mano de toda la expo, declara Noval.

“La Expo de Dubái generó un proyecto arquitectónico en el que todos los pétalos son igual de importantes y todas las ubicaciones son de la misma relevancia. La única diferencia entre los pabellones construidos y los alquilados es el tamaño, pero no se diferencian los beneficios de cada país por su participación en una expo universal. Nosotros recibimos propuestas de ubicaciones y la respuesta de parte de México fue que queríamos un pabellón que nos costara lo mínimo. Encontramos este edificio de 900 metros cuadrados en tres plantas, que estaba disponible en este distrito. Y el tema que pretendíamos promover nos hizo mucho sentido con este distrito”.

Argumenta que la austeridad no es la limitante para un pabellón de calidad, esta vez aportada por las maestras tejedoras en una obra envolvente tejida con rafia. “Es imposible hacer un pabellón de 45 millones de dólares como lo hacían en otras administraciones, jamás podríamos volver a tener una cosa así. Pero no te puedes imaginar lo hermosa que se ve de noche. De día todo el mundo pasa, se toma fotos, la toca. Es una fachada amigable, que llama la atención, y eso exactamente es México”.

El costo de inversión del Pabellón de México no rebasará los 8 millones de dólares, comparte su director. Esta vez el gran imán del pabellón de nuestro país no será su arquitectura, como lo es con otros países que han invertido decenas de millones de dólares para su presencia en Dubái, pero será la propia cultura nacional, sus expresiones, su música, las artes plásticas y escénicas, su diversidad, las que hable por nosotros.

Noval adelanta que el programa de seis meses del pabellón considera presentaciones de artistas y agrupaciones como Horacio Franco, Javier Camarena, Lila Downs, la Orquesta Sinfónica de la UdeG y del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández, entre otros.

“Todo esto financiado por el sector privado, por empresarios que quieren tener agendas de trabajo aquí, para mejorar las relaciones bilaterales no solamente con la península arábiga sino con los más de 190 países que participan”, destaca.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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