Más que la destrucción de obras expuestas en La primavera de las Artes , atribuida a extremistas islámicos la semana pasada, lo que más escandaliza a los artistas, en busca de un lugar en el Túnez actual, es la reacción del Estado, que los ha acusado de provocación .

Los saqueos y violencia atribuidos a los salafistas suscitaron condenas, pero también un llamado al orden de la clase política y del gobierno, en nombre del respeto a los valores del islam .

Los artistas, que son blanco de los extremistas desde el triunfo de la revolución que derrocó al presidente Zine El Abidine Ben Alí en enero del 2011, están furiosos.

El Sindicato de Artes Plásticas anunció que iba a presentar una demanda por difamación contra varios ministros, entre ellos el de Cultura, que denunció las provocaciones de los artistas y estimó públicamente que el arte debe ser bello, pero no tiene que ser revolucionario .

Es como si me cortaran las manos. Estoy furiosa. Decepcionada , declaró a la AFP una artista, la cual pidió no ser identificada, a quien le destruyeron una obra.