Philip Roth, distinguido el miércoles con el Premio Príncipe Asturias de las Letras, alcanzó la fama con una novela que causó escándalo, Portnoy’s Complaint (El lamento de Portnoy, 1969) y se confirmó como uno de los grandes escritores estadounidenses con una prolífica obra que retrata de modo implacable a la sociedad estadounidense.

Roth, de 79 años, encontró en la comunidad judeo-estadounidense de Nueva York su principal fuente de inspiración.

Es autor de 31 novelas, incluyendo La humillación (The Humbling, 2009), Némesis (2010) y su famosa trilogía americana, integrada por Pastoral americana (American Pastoral, 1997), Me casé con un comunista (I Married a Communist, 1998) y La mancha humana (The Human Stain, 2000).

No puedo vivir y no vivo en el mundo de la discreción. No como escritor, al menos , dijo una vez. Lo preferiría, se lo aseguro, haría mi vida más fácil. Pero la discreción no es para novelistas, desgraciadamente .

Roth, que una vez declaró todo me da asco , es un escritor con kilómetros a su espalda, que vivió en Roma, Londres, Chicago y Nueva York. Actualmente, vive a caballo entre su apartamento en el Upper East Side de Nueva York y el estado de Connecticut.

En los últimos años, se expuso a la censura de sus compatriotas no por alguna novela subida de tono sino por criticar la reacción del país a los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y Washington.

Lo que estamos presenciando desde el 11 de septiembre es una orgía de narcisismo nacional y un victimismo injustificado que es repugnante , dijo en una entrevista con el diario francés Le Figaro.

De todos modos, Roth negó que su novela del 2004 La conjura contra América (The Plot Against America, 2004) -un ejercicio de historia sobre lo que hubiera ocurrido si el antisemita aviador estadounidense Charles Lindbergh hubiera sido elegido Presidente en 1940- fuera una crítica alegórica de la presidencia de George W. Bush.

BIOGRAFÍA SIN FICCIÓN

Philip Milton Roth nació el 19 de marzo de 1933 en Newark (Nueva Jersey), nieto de judíos europeos que habían emigrado en el siglo XIX.

Su debut literario, una colección de cuentos titulada Goodbye, Columbus, que publicó a los 26 años, era un examen profundo de los valores materialistas de los ámbitos de inmigrantes judíos en los que había crecido.

Aunque la obra fue muy bien recibida por los críticos y obtuvo el prestigioso premio National Book Award de 1959, muchos judíos se sintieron traicionados por una descripción poco elogiosa de su comunidad.

Le siguieron dos novelas, pero fue El lamento de Portnoy la que le dio la fama con su franca y cómica descripción de los problemas sexuales de un judío neoyorquino de clase media agobiado por su posesiva madre.

El libro estuvo durante un año en lo más alto de la lista de los más vendidos de The New York Times y convirtió a su ermitaño autor en una celebridad, un engorro que satirizaría en obras como Zuckerman encadenado (1981) y Operación Shylock (1993).

El personaje de Nathan Zuckerman, cuyo paso de aspirante a escritor a celebridad literaria comprometida fue abordado en cinco novelas por Philip Roth, es generalmente visto como el álter ego del escritor.

La vida personal de Roth saltó a la atención pública por la tumultuosa ruptura de su relación de 16 años con la actriz británica Claire Bloom.

Tras la separación, Bloom hizo una sombría descripción de su exmarido en sus memorias de 1996, Abandonando una casa de muñecas (Leaving a Doll’s House).

Se dijo entonces que el retrato de su exmujer enfureció a Roth, que se vengó caricaturizándola como la ponzoñosa Eve Frame en la novela Me casé con un comunista.

Lectores y críticos han debatido largamente sobre la importancia de los elementos autobiográficos en las novelas de Roth, aunque el propio autor ha insistido en que separa ambas cosas.

LA RELACIÓN ENTRE FUENTES Y ROTH

Es particularmente conmovedor para mí haber recibido la noticia del premio sólo unas semanas después de la muerte de Carlos Fuentes, quien recibió el premio en el año 1994 , dijo Philip Roth en un comunicado emitido por la Fundación Príncipe de Asturias. Carlos fue un querido amigo mío y un colega generoso durante muchas décadas y, por supuesto, uno de los más grandes novelistas en español de nuestra era. Quisiera que estuviese vivo para que pudiera oír su voz melodiosa al otro lado del teléfono dándome la enhorabuena con su cortesía habitual .