Se dio a conocer un nuevo método basado en el análisis de fragmentos del ADN mitocondrial, que permitirá aprovechar lo que hasta ahora se desechaba, el sedimento del suelo. Usando el ADN mitocondrial mostramos que los sedimentos de las cuevas representan una fuente rica de ADN de mamífero antiguo que a menudo incluye rastros de ADN homínido, incluso en sitios y en capas donde no se han descubierto restos de ellos , se lee en la investigación publicada en la revista Science.

Hasta ahora, los sedimentos que forman las capas o estratos de los yacimientos arqueológicos no habían captado la atención de los paleoantropólogos; sin embargo, esta técnica podría dar un giro para trabajos futuros alrededor del mundo, pues el suelo sí recoge esa información, ya que en él se conservan restos de organismos que se han descompuesto, defecado o desangrado; por otro lado, los fósiles de los humanos antiguos son raros, y no siempre están disponibles para análisis genéticos.

Al recuperar el ADN hominino de los sedimentos, podemos detectar la presencia de grupos de homínidos en sitios y en áreas donde esto no puede lograrse con otros métodos , explicó Svante Pääbo, director del departamento de Genética Evolutiva del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y coautor del estudio. Esto demuestra que los análisis de ADN de sedimentos son un procedimiento arqueológico muy útil, que puede convertirse en rutina en el futuro , agregó.

Si bien existen numerosos sitios prehistóricos en Europa y Asia que contienen herramientas y otros artefactos hechos por el hombre, los restos esqueléticos de los seres humanos antiguos son escasos, por lo tanto, esta nueva técnica desarrollada por un equipo internacional que incluye institutos y universidades de Alemania, España, el Reino Unido, Bélgica, Rusia, Australia, Francia y Croacia, buscaron nuevas formas de captar el ADN humano más antiguo.

Sabemos que varios componentes de los sedimentos pueden unir el ADN , dijo Matthias Meyer, también del Instituto Max Planck por lo tanto, decidimos investigar si el ADN hominino puede sobrevivir en sedimentos en sitios arqueológicos conocidos por haber sido ocupados por antiguos homínidos .

A partir de muestras de sedimentos recogidas en siete sitios arqueológicos de Bélgica, Croacia, Francia, Rusia y España, los investigadores recogieron diminutos fragmentos de ADN más abundantes en la mayoría de las células eucarióticas que alguna vez pertenecieron a una variedad de mamíferos, incluyendo a nuestros extintos parientes humanos. Recuperaron ADN de neandertales en sedimentos de cuatro sitios arqueológicos, también en capas donde no se habían descubierto restos óseos de homínidos. Estos nuevos desarrollos ahora permiten a los investigadores descubrir las afiliaciones genéticas de los antiguos habitantes de muchos sitios arqueológicos que no producen restos humanos.

En general, recogieron muestras de sedimentos de 14,000 a más de 550,000 años atrás. Utilizaron cantidades minúsculas de material. Aunque los investigadores buscaron específicamente el ADN de la antigua hominina, en las muestras se identificaron 12 familias de mamíferos diferentes que incluyen especies extintas como el mamut, el rinoceronte lanoso, el oso y la hiena de la cueva.

Sobre lo encontrado

En el yacimiento de Denisova (Siberia), donde ya se había documentado la presencia de neandertales y denisovanos, los investigadores han podido averiguar qué nivel del terreno corresponde a cada homínido, y se ha podido constatar que ambos se alternaron en la cueva.

Los denisovanos, además, aparecen en el estrato más basal, es decir, en el más antiguo del yacimiento. Su ADN en este sedimento, sin estar asociado a ningún resto esquelético, es la muestra más antigua de su existencia ahora mismo , explicó Antonio Rosas, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en España.

Por otra parte, en algunas muestras de sedimento los investigadores han recuperado secuencias genéticas de mamut lanudo (Mammuthus primigenius), una especie que se extinguió en Eurasia en el Holoceno, hace unos 4,000 años.

De igual manera, las secuencias atribuidas a los rinocerótidos corresponden con el rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis), a pesar de que esta especie se extinguiese al final del Pleistoceno Tardío, hace menos de 30,000 años.

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