“Hace tiempo que México no sobresale en la Bienal de Venecia. Copiosos recursos que no logran impactar en el horizonte estético Internacional”, señaló Alfonso Miranda Márquez de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, división México.

“El arte ultracontemporáneo apremia que nuestras y nuestros creadores emprendan acciones, aún más importante que nuestras instituciones lo hagan”, agregó.

La reflexión del crítico de arte se da en el marco del final de la 58ª Bienal de Venecia, donde la artista mexicana Teresa Margolles es consentida y recibió una mención.

Alfonso Miranda Márquez compartió impresiones con El Economista sobre la presencia de México en dicho evento.

“Con más de un siglo de historia, la Bienal de Venecia ha hospedado a los más importantes artistas de su tiempo. México acudió por vez primera en 1950 y contó con la presencia de los muralistas José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo. En 1993, Gabriel Orozco expuso individualmente (en su plenitud creativa europea) la controvertida pieza ‘Caja de zapatos vacía’”.

Fue hasta el 2007 cuando se instituyó un pabellón oficial con Lozano-Hemmer, es decir, que el Estado mexicano apostó por la plataforma para difundir el arte de sus creadores.

“En el 2012, la entonces directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Teresa Vicencio, firmó un acuerdo con la Dirección de Patrimonio y Casa de Venecia para ocupar la Iglesia de San Lorenzo como sede durante nueve emisiones. Sin embargo, por falta de presupuesto, en el sexenio pasado el convenio fue cancelado. En el 2013 se habría concretado un nuevo acuerdo para ocupar la Sala de Armas. Un pago único de 21 millones 444,000 pesos que corresponden a 250 metros cuadrados. Una inversión importante que pronto debería refrendarse y que la actual Secretaría de Cultura parece que aún medita. La garantía de la presencia mexicana en un pabellón nacional se tiene hasta el 2021”.

El miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte opinó que la participación de nuestro país se ha caracterizado por la poca transparencia en la elección del artista ante un comité con lineamientos poco claros y pese a la presencia de curadores con experiencia en organizar otras bienales, no es un indicador de estudios críticos.

“La constante ha sido: tiempos desbordados, poca y tardía planeación y presupuestos no regulados. La responsabilidad recae en la Coordinación Nacional de Artes Visuales del INBA, con la absoluta aprobación de su directora y de la Secretaría de Cultura”.

Siempre Margolles

Alfonso Miranda explicó que para la edición 53 de la Muestra Internacional de Arte de la Bienal de Venecia, se seleccionó a la artista Teresa Margolles y al curador Cuauhtémoc Medina para representar al pabellón de México, en aquella ocasión en el Palazzo Rota Ivancich, con el proyecto ¿De qué otra cosa podríamos hablar?

“Sin duda, una elección controvertida en el marco de la entonces recién lanzada Guerra contra el narco calderonista. Resulta por demás curioso el subrayar que la participación de México mostrara la violencia, las víctimas, la tragedia de una guerra aciaga y que por muchos momentos, la artista, sus procesos y recursos creativos quedan en la periferia de la legalidad. Sin duda, una artista propositiva que lee las fracturas en la sociedad”.

En la 58ª edición de la bienal, Teresa Margolles recibió una mención por su “muro” y crítica a la violencia generada por drogas y narcotráfico.

“Venecia la ha reconocido (Margolles) anteriormente y este año la vuelve a distinguir con la mención honorífica por su muro de bloques de cemento baleado, con pintas y coronado con alambre de púas. Se trata de un límite de una escuela en Ciudad Juárez y que en una doble acepción de violencia refrenda la relevancia político social de los procesos migratorios que marcan la actualidad. No, no es un logro de México”, explicó.

Para el entrevistado, es a pesar de las fracturas que Margolles logra descollar. Ella fue convocada junto con 78 artistas más por el actual curador de la bienal, Ralph Rugoff.

México envió de manera oficial al artista Pablo Vargas Lugo con un proyecto en el que el Estado invirtió alrededor de 12 millones de pesos.

Actos de Dios es una instalación que explora la fe religiosa y cómo ésta mueve los valores sociales que encarnan las instituciones de occidente.

  • En el 2007 se instituyó un pabellón oficial en Venecia con Lozano-Hemmer.
  • En el 2012, Teresa Vicencio (exdirectora del Instituto Nacional de Bellas Artes) firmó un acuerdo con la Dirección de Patrimonio y Casa de Venecia para ocupar la Iglesia de San Lorenzo como sede durante nueve emisiones.
  • Por falta de presupuesto, en el sexenio pasado el convenio fue cancelado.
  • En el 2013 se habría concretado un nuevo acuerdo para ocupar la Sala de Armas. Un pago único de 21 millones 444,000 pesos que corresponden a 250 metros cuadrados.
  • 12 millones de pesos invirtió México en la instalación Actos de Dios en el Pabellón de México de la 58ª Muestra Internacional de Arte de la Bienal de Venecia 2019.

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