¿Qué pasó ayer?, la original, fue una gran comedia, una sorpresa que caminaba exitosamente sobre la línea que separa el atrevimiento del exceso. Cuatro amigos celebran una despedida de soltero en Las Vegas, con toda la locura que eso implica. Al día siguiente, obnubilados por la cruda, tienen que rehacer sus pasos en la juerga de anoche para encontrar al novio, que se les perdió en algún momento entre la ruleta y la mafia china.

Si no la vio pensando que se trataba de otra gringada promedio, véala, es una de las películas mejor escritas la pasada década. Si no se ríe, demande a este periódico (no, no lo haga, por favor).

La película fue tan pero tan inesperadamente exitosa en todo el mundo que por supuesto que le hicieron secuela. Y henos aquí.

Así está la cosa: ¿Qué pasó ayer? II es exactamente igual que la original, pero mucho más gráfica, más extrema, más vulgar y mucho pero mucho menos chistosa.

Esta vez la historia se traslada hasta Tailandia. Pero para esta cinta se cumple el adagio: los que pasó en Vegas se quedó en Vegas. Allá se quedó toda la gracia y el ritmo de la primera parte.

Es como si el director Todd Philips y los escritores Jon Lucas y Scott Moore se hubieran quedado sin ideas; como si todos los involucrados en el proyecto original hubieran quedado tan estupefactos ante el éxito que no les hubiera quedado otra opción que volver a hacerlo todo de nuevo.

Pero en Bangkok. Y con muertos. Y disparos. Y desnudos. Y sexo entre hombres. Y travestis desnudos. Y (ponga aquí cualquier cosa que se le ocurra que merezca la clasificación C).

Y sobre todo una gran cantidad de malos chistes y malas actuaciones. En la primera parte el barbón Zach Galifianakis se llevaba el show porque era un personaje desconcertantemente estúpido, una creación absolutamente genial de los guionistas. En ¿Qué pasó ayer? II de nuevo se lleva los mejores chistes. Pero hasta esos parecen copia al carbón de los mejores gags de la cinta original.

Para ponerlo en términos tan chabacanos como la película: es una de ficheras pero en inglés. Esas las pasan gratis en la tele o puede comprarlas originales por menos de 50 pesos.

La única razón por la que se me ocurre que valdría la pena ver ¿Qué pasó ayer? II solamente para ver hasta dónde puede llegar una película hollywoodense de los grandes estudios. Bueno, tampoco es para tanto... a menos que considere excesivo ver el pene de una drag queen.