Los mercados son como el lenguaje: son lo que la gente hace, dice Alvin Roth, premio Nobel de Ciencias Económicas. Pero, si extendemos la analogía, resulta que Roth se dedica a las groserías, los comentarios soeces o incendiarios, los chistes de mal gusto.

Y es que a Alvin Roth le gustan los mercados y las transacciones repugnantes . A México viene este viernes a platicarnos de uno de ellos.

Este gusto, o mal gusto quizá, por lo repugnante contrasta con la apariencia y, sobre todo, la amable sonrisa de Roth. En el Lindau Nobel Laureate Meeting en agosto pasado, Roth destacaba entre los 17 laureados ahí reunidos por su estatura, su relativa juventud (va a cumplir 63 años) y su accesibilidad, incluso en esa reunión en la que las máximas figuras de las ciencias económicas se reúnen de manera informal y amistosa con jóvenes investigadores de unos 80 países y representantes de la prensa.

En Lindau, como en México dentro de un par de días, Roth habló de su diseño de un mercado repugnante, el de los riñones. Y es repugnante no porque involucre a una víscera, lo repugnante parece ser el dinero: los riñones no se pueden comprar ni vender legalmente aunque haya oferta y demanda.

Guácala de transacción: ?sexo, esclavitud e interés

Un buen lugar para encontrar transacciones repugnantes es el sexo -dijo Roth en Lindau. Hay personas que quieren tener sexo entre ellas y otras personas creen que no deberían (...) Ahora existe el matrimonio entre personas del mismo sexo. Creo esa es una transacción repugnante prototípica, en el sentido de que hay gente que quiere practicarla y suele ser ilegal, o en otras palabras, otras personas no quieren que lo hagan.

Va en las dos direcciones. Antes se solían vender esclavos. Fue incluso una forma de cruzar el Atlántico, se compraba el pasaje con cinco años de esclavitud voluntaria. Ya no hacemos eso. No era tan repugnante y ahora lo es.

Pero cambia en el tiempo. Y cuando cambia, cambia rápido. Han pasado 10 años de la primera legalización del matrimonio del mismo sexo y en EU ya hay 20 estados en los que es legal , agregó.

La repugnancia es variable

La economía actual tiene un componente que era repugnante, en la Edad Media se consideraba repugnante cargar intereses en los préstamos, era algo que no deberías hacer. No debías obtener dinero de tu dinero. Ahora lo hacemos .

Y no sólo lo hacemos y se considera una actividad respetable, sino que, cita a Daniel Webster, consideramos que el crédito comercial es el creador de los tiempos modernos , porque estimuló la imaginación de la gente.

Pero, volviendo a los riñones, hay muchas transacciones repugnantes que tienen que ver con nuestros cuerpos, con nosotros mismos , dijo Roth y contó que en Inglaterra, en el siglo XIX, había problemas para dar clases de anatomía porque sólo se podían usar cuerpos de asesinos convictos, y en una de sus primeras editoriales, en 1824, The Lancet, una (prestigiosa) revista médica, comenta que había problemas y cuenta del caso del arresto de un desenterrador, apodado El Resurrector, que era un proveedor confiable de cuerpos, y la editorial de la revista se pregunta: ‘Qué vamos a hacer ahora’ .

La repugnancia no es universal, explica. En algunos lugares está prohibido vender carne de caballo para comer. En 1998 se hizo un referendo en California y se pasó esa ley. Puedes hacer otras cosas con un caballo muerto pero no te lo puedes comer. Aún puedes ver dos tipos de sitios (de Internet), unos te dicen por qué no deberías comértelos y otros te dicen cuán deliciosos son (...) Y los dos usan el mismo tipo de fotografías .

Los mercados repugnantes abundan, pero Roth se ocupó de uno en especial.

Diseño e implementación

Los riñones sólo pueden donarse, no venderse. Y eso es un problema, porque cuando alguien necesita un riñón y no tiene un pariente en condiciones de donárselo es complicadísimo conseguir uno que sea compatible.

Además, el transplante es complicado. Las operaciones deben hacerse de manera simultánea , explicó Roth. No se puede tener un almacén de riñones. Como resultado, mucha gente no obtiene un riñón cuando lo necesita... O quizá habría que decirlo en pasado, porque Roth asumió que él no va a cambiar las leyes pero sí diseñó y, muy importante, implementó, un mercado de riñones funcional que salva vidas por lo pronto en Estados Unidos.

Pero Roth está trabajando para hacer mercados similares en otros países y con otros órganos. Por eso viene a México.

Legalizar, sí o no

En Lindau, Alvin Roth respondió muchas preguntas. He aquí algunas de las más relevantes:

Cuando se prohíben las transacciones suelen llevarse a cabo en un mercado negro. ¿Deberían hacerse legales todas las transacciones?

Es una buena pregunta, ¿se debería legalizar todo lo que la gente va a hacer de todas formas? Podemos poner el ejemplo de las drogas. Estamos de acuerdo en que para la gente es malo fumar crack o esnifar coca, pero hacerlo ilegal no lo hace desaparecer. Creo que hay que pensarlo así. Si legalizáramos la cocaína y aumentamos un poco los adictos, pero bajamos mucho el índice de crímenes, entonces hay que legalizarla, si al legalizarla aumentamos en mucho a los adictos y bajamos poco el crimen, entonces no. En la economía hay muchos intercambios, tenemos que analizarlos muy bien antes de decidir qué hacer.

En general, los economistas preferimos legalizar los mercados, lo hace más fáciles de controlar que cuando son ilegales.

¿Cómo saber cuál va a ser el efecto de una legalización?

Tratas de hacer experimentos o, si no puedes, juntas información de diferentes lugares con diferentes condiciones. Podemos aprender, en el caso de los narcóticos, de Holanda o Portugal, e inferir qué podría suceder en nuestros propios países. Porque las poblaciones son distintas.

Se ha acusado a los economistas de dejar solos a los políticos...

Las ciencias económicas son jóvenes. Hay muchas cosas que no entendemos tan bien como eventualmente lo haremos. Algunas ya las entendemos.

Una analogía se puede hacer con la medicina. No podemos predecir epidemias, tenemos una falla ahí. Por otro lado, cuando estás enfermo necesitas un doctor, no importa cuántos fallos tenga la medicina. Creo que sucede lo mismo con las ciencias económicas. Hay cosas que no entendemos bien pero hay muchas que entendemos muy bien.

@ manuelino_