Buscar
Arte e Ideas

Lectura 3:00 min

Lamento por "El Negro" Ojeda

Fue un pilar de la música tradicional mexicana, como rescatista, intérprete y como maestro.

main image

Primero, atento a mis obligaciones como periodista, la nota informativa y objetiva:

Salvador el "Negro Ojeda" murió hoy a las 10:45 de la mañana en su casa de Coyoacán acompañado por su familia. Es velado en la agencia Gayosso, donde llegó una multitud de amigos, discípulos, colegas y público en general. Tenía 80 años y 13 días al momento de morir.

El "Negro Ojeda" fue un pilar de la música tradicional mexicana, como intérprete y como maestro. Fundador del Chez Negro, de donde surgió el movimiento bohemio de las peñas en México, y, junto a René Villanueva, del grupo Los Folkloristas.

El aviso que dejó su familia en su perfil de Facebook dice así:

Queridos amigos: Hoy, 9 de febrero, a las 10:45 de la mañana, nos dejó "El Negro". Su cuerpo estaba ya débil y deteriorado y no soportó la enfermedad. Pero se fue en paz y nos queda el consuelo de que, como buen necio, él se murió como vivió. Ahora está en casa con su familia, todos privadamente acompañándolo en su viaje.

Lo que sigue es pura subjetividad…

Cuando se habla de música mexicana, siempre saco a la conversación a Salvador "El Negro Ojeda". Y, si hay oportunidad (es decir, un aparato de sonido) pongo su versión de El Cantador , la canción de Nicanor Castillo.

A continuación digo algo que creo haber dicho tantas veces que ya siempre lo digo igual: Escucha. Cuando canta "El Negro" no oyes a un charro macho tratando de presumir que tiene un chorro de voz y que tiene que ahogarse en alcohol para poder llorar; no, cuando El "Negro Ojeda" canta ‘El Cantador’ oyes a un hombre que lamenta la pérdida de un amigo, y que no le da pena llorarlo ni tiene que andar ahogando o disfrazando sus emociones .

Así era "El Negro Ojeda" cuando cantaba, cuando bailaba el son jarocho pero también cuando estaba con sus amigos y su familia (por eso un texto en su memoria no puede pretender ser distinto, frío y objetivo).

De hecho, para él casi no había diferencia entre amigos y familiares, entre público y conocidos, entre músicos y amigos que comparten el tiempo que tienen de vida.

"El Negro" no sólo se dedicó a rescatar, cantar y tocar canciones tradicionales, más que eso, quiso rescatar la idea de que la música de un país es su alma, y esa debe estar tanto en los escenarios como, y sobre todo, en los hogares; entre un intérprete y su público, pero también, y sobre todo, entre un grupo de amigos que en una reunión sacan una guitarra. Y lo logró.

No hubo quien lo conociera, casi me atrevo a asegurar que aunque fuera sólo en plan de público, que no lo considerara un maestro y un amigo.

Es cierto que no hay muchos que no lo conocieron. Pero él nunca trató de ser famoso, de salir en la tele o en la radio, de grabar muchos discos, de hecho, era bien sabido que iba a tocar donde lo invitaran, hubiera dinero o no. Le bastaba con compartir su música, era, sin duda, de muy buena ley .

Para "El Negro Ojeda" no parecía haber diferencia entre la vida y la música, ahora, si hubiera oportunidad, yo le podría decir al menos una: él ha muerto pero su música no.

mlino@eleconomista.com.mx

tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete