Janelle Monáe es un prodigio. La descubrió Sean Combs, el gurú del hip-hop mejor conocido como Puff Daddy gracias a la recomendación de Antwan Big Boi Patton, la otra mitad de OutKast que no es André 3000.

Dicho de otro modo: Janelle Monáe llega al mundo discográfico arropada por la clase Alfa de la música negra.

No sólo eso: Janelle Monáe tiene el ritmo de James Brown, el talento de Prince y el peinado de Chuck Berry. Todo parece indicar que esta joven será (es ya) la cabeza de punta de una nueva revolución musical. O mejor no: Monáe es un talento enorme, del tipo que sólo se da en casos individuales, siempre libres y anárquicos.

Demasiados elogios. Pero después de escuchar su EP debut en 2007, "Metropolis Suite I: The Chase", uno se quedaba patidifuso, no sólo por la sorpresa de tener todo un concepto narrativo y gráfico de ciencia ficción en un disco de sólo cinco canciones, sino porque las ganas de bailar eran irresistibles.

En "Metropolis Suite I", Janelle se convierte en su alter-ego, la androide Cindi Mayweather, quien protagoniza una breve y abigarrada aventura futurista en la que bailar está prohibido. El disco y su sencillo ( Many Moons , canción considerada por la Rolling Stone entre las mejores de la década) navegaban entre el funk de James Brown, R&B clásico de The Supremes y, por supuesto, el hip-hop de esta generación, que sin perder crudeza en sus temas y letras, usa recursos muy pop que lo hacen accesible.

Sí, ese EP fue un gran disco, pero fue también un caos. Era excesivo, incontrolable, a veces difícil de seguir. Y al mismo tiempo se snetía incompleto: dejaba la necesidad de saber más

2010 por fin nos trae el disco de larga duración de Janelle Monáe, "The ArchAndroid", un primer álbum inusualmente rodeado de expectativas.

La espera de tres años entre el EP y el álbum fue fructífera. Todo lo caótico y abigarrado que fue Metropolis Suite I se convierte en energía perfectamente repartida a lo largo de sus 18 tracks, desde la durísima Dance or Die , con el artista de spoken word Saul Williams a la balada mística Say You’ll Go y la sabrosa despedida BaBopBye Ya . Es también un disco narrativo que continúa con la ciencia ficción y la liberación de una sociedad estratificada por medio del funk.

Haga el siguiente ejercicio: consiga el sencillo, Tightrope , y escúchelo con los ojos cerrados. Si no siente deseos de sacar los zapatos de tap, es posible que no sea usted humano. Hasta los androides saben llevar el ritmo.

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