Investigadores de todas las naciones del mundo trabajan en tiempo récord con el único fin de encontrar soluciones contra el nuevo coronavirus Covid-19.

Hace menos de dos semanas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) daba a conocer el proyecto de colaboración más ambicioso en materia científica denominado Solidarity (Solidaridad).

Hoy, México sigue este ejemplo con la finalidad de apoyar y encontrar formas de tratar y combartir la enfermedad.

Los científicos que participan en Solidarity han sugerido docenas de compuestos existentes para la prueba, pero de acuerdo con la revista Science, la OMS se está centranda en cuatro terapias, las más prometedoras: un compuesto antiviral experimental llamado remdesivir; los medicamentos contra la malaria: cloroquina e hidroxicloroquina; una combinación de dos medicamentos contra el VIH: lopinavir y ritonavir, y esa misma combinación más interferón beta, un mensajero del sistema inmune.

Aunque uno de los combos falló en un pequeño estudio en China, la OMS cree que se justifica un gran ensayo con una mayor variedad de pacientes.

Ensayos en México

En México están por iniciar cinco ensayos clínicos para observar efectos de potenciales tratamientos contra el Covid-19, así lo anunció el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell.

El proyecto, que es liderado por el doctor Gustavo Reyes Terán, coordinador de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de alta Especialidad, busca estudiar el efecto de cuatro medicamentos: remdesivir, hidroxicloroquina, hidroxicloroquina más acitromicina y tocilizumab. Además del método de plasmaféresis, que es una transferencia de plasma de anticuerpos de personas recuperadas.

Luego de varios estudios, la Cofepris ha dado la autorización para realizar por lo menos tres de cuatro ensayos clínicos: El primero basado en el uso del fármaco remdesivir, un antiviral que parece promisorio.

El segundo, que trabaja con el medicamento tocilizumab, es una proteína que bloquea uno de los mecanismos que produce inflamación de tejidos, en particular el tejido pulmonar. El tercero se basa en la hidroxicloroquina, usada por años contra el paludismo, además se usa para la modulación inmune en enfermedades reumáticas.

Por último, el ensayo que todavía no está aprobado trabaja sobre la combinación de la cloroquina con el antibiótico azitromicina. Para el proyecto con plasmaféresis, aún está en proceso de ser aprobado por los comités de ética.

López Gatell fue enfático: “la población no tiene que asumir que son medicamentos ya autorizados, apenas se inicia el periodo de investigación”.

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