Michel Descombey fue un hombre completo, leal a sus convicciones como ser humano, artista y mecenas, sostuvo la coreógrafa Gladiola Orozco, para quien el homenaje que se rendirá al creador francés, que hizo carrera en México, el próximo 29 de abril es un acto de justicia a una gran figura de la historia de la danza.

Entrevistada dentro de la XXX edición del Día Internacional de la Danza, en esta capital, Orozco, quien fuera compañera de vida de Descombey (1930-2011), lo recordó como el coreógrafo del amor, de las utopías y de la esperanza .

En su opinión, el legado que dejó Descombey para México y el mundo es visible con sólo mirar el fruto que brota de las semillas que él moldeó. Ejemplos, dijo, hay muchos, entre ellos el director de la compañía Antares Danza Contemporánea, Miguel Mancilla, y la directora Artística del Ballet Foreman, Beatriz Madrid.

La herencia de Michel Descombey está viva en todos los lugares en que haya un miembro del Ballet Teatro del Espacio (BTE), fundado por él en 1977, y que en 2009 desapareció por falta de apoyos presupuestales , indicó la también bailarina, quien aseguró que está concentrada en todas las tareas que le encomendó el bailarín antes de su fallecimiento, en diciembre pasado.

Reconoció que la desaparición del BTE afectó en gran medida la salud del gran maestro , quien durante toda su vida luchó, permanente e incansablemente, por mejorar las condiciones de los bailarines y creadores en México.

Visiblemente conmovida por recordar a quien fuera su compañero de luchas e ideales, la maestra subrayó que Descombey legó disciplina, trabajo, generosidad y capacidad de análisis para no perder el tiempo en cosas banales y mejor enfocar su inteligencia, talento y creatividad en la escena.

Siempre fue un hombre que con amor, fuerza y energía fue hacia adelante, creciendo, aún cuando las circunstancias lo dañaban. Combatiente, murió en el campo de batalla, como los grandes , consideró.