Las infecciones de vías respiratorias altas (IVRA) son el padecimiento más recurrente y que conllevan el mayor uso de antibióticos de manera innecesaria. En México, se estima que el 90% de éstas son tratadas con antimicrobianos, aun cuando ocho de cada 10 son ocasionadas por virus, para los cuales no se requiere un tratamiento mediante antibióticos.

Esto ha colocado a la resistencia antimicrobiana (RAM) como un problema urgente a nivel mundial, “lo que se está causando es una emergencia de cepas resistentes a los antibióticos. Si seguimos por este camino, en pocos años esta será la causa número uno de muerte”, dijo Sergio Caretta, presidente de la Sociedad Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, en entrevista. “En la era post antibiótica, el uso de estos ya no tendrá utilidad para resolver los problemas que aquejan al ser humano”.

Con este antecedente se lleva a cabo en México la Primera Jornada Latinoamericana de Resistencia Antimicrobiana organizada por la Sociedad Mexicana de Otorrinolaringología, en conjunto con el Global Respiratory Infection Partnership (GRIP), un grupo liderado por expertos internacionales para educar y apoyar a los profesionales de la salud en el tema del uso indebido de antimicrobianos.

En este encuentro multidisciplinario y multinacional asisten los principales actores de la academia, industria y gobierno para el intercambio de experiencias, se abordarán dos grandes temas: el de concientización y cómo brindar herramientas terapéuticas para los médicos de primer contacto, para que puedan atender a los pacientes de forma adecuada sin necesidad de dar antibiótico.

“En nuestra sociedad está difundida la idea de que el antibiótico disminuye el tiempo de la enfermedad o mejora síntomas, eso es un mito, pero es común que llegue un paciente pidiendo de manera directa un antibiótico. Este es un problema con muchas aristas y diferentes situaciones, sin embargo, la educación es fundamental para entender el problema de su empleo indiscriminado”, dijo.

Además, se buscará crear un grupo que permanentemente esté buscando soluciones conjuntas y llegar a un consenso regional que establezca las bases requeridas para implementar acciones eficaces contra la RAM.

El también representante de México en el GRIP, aseguró que hay enfermedades donde los antibióticos no tienen ninguna función, por el contrario, sensibilizan y cuando realmente se requiere de un antibiótico para combatir alguna infección bacteriana asociada, es más difícil obtener el resultado esperado.  

Incluso, apuntó que el antibiótico es un medicamento social, “si yo tomo antibiótico y me vuelvo resistente, esa resistencia se comparte con los que están en mi entorno, se vuelve una responsabilidad social”. Por ello recalcó la importancia de que la sociedad civil y los grupos organizados trabajen en conjunto.

“En general Latinoamérica tiene características que comparte, como acceso dispar a los servicios médicos, falta de educación médica, acceso poco regulado a los medicamentos, por ello es un evento muy esperado para toda la región con sede en la Ciudad de México y que esperemos que tenga mucho éxito”, dijo.

GRIP

El Global Respiratory Infection Partnership (GRIP), es una iniciativa fundada en 2012, integrada por profesionales de la salud de diversos países, el objetivo es establecer acciones regionales para enfrentar el grave problema de salud pública que representa la resistencia antimicrobiana a nivel mundial.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), de continuarse con la tendencia actual en el uso de antibióticos, para el año 2050 podría suscitarse un panorama donde las enfermedades virales y bacterianas podrían ser prácticamente intratables, lo cual convertiría a la resistencia antimicrobiana en la principal causa de muerte en el mundo.

“La resistencia de antibióticos ha limitado la producción de nuevos antibióticos, porque más tarda un laboratorio en generar uno, que los organismos volverse resistentes al mismo. Tenemos carencia de antibióticos nuevos, hay muy pocas opciones y estamos comenzando a utilizar algunos muy potentes y sofisticados para tratar enfermedades donde deberían estar funcionando los de la primera generación”, dijo Sergio Caretta.

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kg