Alonso Granados se fue a España a estudiar sin decirle la verdad a su papá, quien era dueño de tierras vitivinícolas, a los pocos meses, Alonso le reveló el secreto: quería ser enólogo. Su papá se enojó un tiempo, pero después lo entendió; la uva y el amor a la tierra lo llevaba en la sangre.

Así nació Decantos, una de las vinícolas más importantes del Valle de Guadalupe en Baja California, donde sus vinos se han convertido en verdadero objeto del deseo en la zona; de tal manera, que la bodega no ha podido salir a comercializarlos en el mundo como ellos quisieran.

¿Qué hace especial a Decantos? Bueno, es una bodega innovadora que trabaja por medio de “decantación” o lo que ellos llaman: “La Gravedad del Vino”.

“Somos la primera Vinícola en México que logró eliminar por completo las bombas mecánicas en la elaboración de vino, para lograrlo tuvimos que diseñar toda la maquinaria y patentar ciertos instrumentos”, señaló Alejandro Granados, hermano de Alonso, quien es como un Einstein a la hora de hacer vino.

El proyecto es innovador en el Valle y hasta arriesgado, puesto que sólo utilizan la ley natural de la gravedad desde la recepción de la uva hasta su embotellado final en un proceso que mezcla tradición y modernidad por lo que la construcción de sus instalaciones fue hecha con diferentes desniveles.

“Creemos firmemente en las ventajas de este método de elaboración en el que simplemente volvemos a la tradición y al respeto de la materia prima”, opinó el entrevistado, mientras vemos cómo se oculta un sol anaranjado que se pierde en el horizonte.

Al año, Decantos produce cerca de 120 mil litros de vino, pero la mayoría se queda en Valle de Guadalupe y se consume en sus instalaciones; un lugar espléndido para el enoturismo. Aquí, llegan muchos turistas estadounidenses y nacionales atraídos por el espectacular lugar y, claro, el estupendo vino que producen.

“Para el próximo año lanzaremos por primera vez unas cajas de vino que se colocarán en restaurantes y algunas tiendas especializadas y saldaremos a competir al mundo”, agregó Alejandro.

En el recorrido, mientras Alex presume las instalaciones, los vinos, una “Magnum” de vino bajo el nombre Newton de edición limitada; Granados revela su mayor secreto: los planes para construir un maravilloso hotel Decantos, que por supuesto también será experimental. “Digamos que se está cocinando, es un plan ambicioso y espero que pronto pueda dar más detalles”.

Decantos, en el Valle de Guadalupe, tiene 20 hectáreas de viñedo, cuentan con 10 depósitos de acero inoxidable, siete depósitos de hormigón y dos lagos donde se elabora el vino tradicional de maceración carbónica, con una capacidad total de elaboración de 120,000 litros de vino.

“Contamos con una sala de crianza subterránea con capacidad para 360 barricas colocadas a una altura de metro y medio del piso”, finalizó.

Decantos es una empresa innovadora ubicada en un lugar mágico con infinidad de atractivos, como la famosa silla Mano de Pedro Friedeberg en medio de su jardín, desde donde se puede ver el Valle; en sus adentros, entre agua, el olor a uva, los muros de piedra, el acero y botellas que esperan su momento... los amantes del vino y su cultura pueden olvidarse del mundo que los rodea y vivir la experiencia.

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