La Feria de Arte Material inició este jueves en el Frontón México. De ella toman parte 73 galerías de 22 países y 37 ciudades, 19 de ellas mexicanas. 29 expositores debutaron en la feria de arte independiente cuya arquitectura comunitaria, con pasillos que orbitan un patio central, es ya distintiva.

A diferencia de Zona Maco, Material da cabida a galerías que apuestan en su mayoría por propuestas provocadoras, contestatarias, inconformes, menos solemnes, con más interrogantes que respuestas y no por ello, faltas de argumentos. Hay atrevimiento para diversificar en tamaños, materiales, formatos que no buscan una fácil correspondencia emocional con el espectador: textiles, acuarelas, óleos más viscerales sobre madera o tela, instalaciones con piezas de reúso, materiales artesanales y algunas intervenciones digitales.

Las piezas, en general, dicen más del artista, de su intimidad, de su visión social. Muchas de ellas podrían ser las piezas perfectas para colecciones más caprichosas, específicas.

Lo que hay

Galería Andréhn-Schiptjenko, de Estocolmo. Una instalación fotográfica ocupa todo un muro. Es un tríptico del artista nómada Santiago Mostyn de nombre “Beach arrests”. Son tres imágenes del mismo momento: un día de playa en Nueva York. En una de ellas, una cotidiana escena de playa, gente blanca disfrutando del sol, caminando por la arena o tendida sobre sus toallas. En la segunda, a unos metros de la primera imagen, dos hombres de raza negra esposados y sentados sobre la arena por un grupo de elementos del Departamento de Policía de Nueva York que ha llegado hasta ahí a bordo de una motocicleta. Y en la tercera, de vuelta a la inmutabilidad, otro grupo de elementos de seguridad, a bordo de caballos que son acariciados por dos mujeres paseantes de la playa.

La obra de Mostyn muestra su preocupación por los conflictos raciales que persisten en el mundo y que en muchos sitios, sobre todo en Estados Unidos, permanecen normalizados.

Galería de nombre ideogramático,  , de la Ciudad de México. El artista anónimo Hideki Yukawa presenta la serie “Corporate paintings”, una serie de 16 trabajos sobre lienzo en los que el artista ha pintado los nombres de varias de las más importantes galerías del mundo con las tipografías de distintas compañías trasnacionales: kurimanzutto, con la “K” de Kellogg’s y la “M” de McDonald’s; Marlborough, como el logotipo de Marlboro; Gagossian, con la “G” de Google; White Cube, con el logotipo de Chanel.

La crítica es que, así como los objetos no valen nada sin el logotipo que les da cotización en el mercado, ocurre la misma ecuación en el paisaje actual del arte: las galerías le dan entidad y valor a un artista y a su obra. Paradójicamente, una par de visitantes de ropa de marca se hace tomar una fotografía estilizada frente a la pieza con el logo de Chanel, los atrae la marca, no la propuesta.

Galería The pill, de Estambul. Ahí se exhibe una serie generosa del artista plástico y performer marroquí, Soufiane Ababri, conocido por su lucha gráfica contra el racismo y la homofobia, en especial, en Medio Oriente. Son 37 trabajos de crayón sobre papel. En ellos se habla explícitamente sobre sexo e identidad, acerca de intimidad, autoerotismo y el conservadurismo extremo en la región de la que es originario.

“Masturbating is a journey in the history of my lovers”, dice uno de los honestos dibujos en los que se pinta a sí mismo sentado en la taza de baño, mirando el celular y erotizándose en la intimidad. “Palestinian children are stronger than the occupation”, se puede leer en otro de sus trabajos mientras se muestra a dos hombres palestinos besándose.

Ghebally Gallery, de Los Ángeles. Cinco trabajos de Yoshua Okón. El nombre de la serie, “Studies for Oracle”, de técnica mixta sobre papel. Es parte del storyboard que el mexicano hizo para un cortometraje de sátira, en 2015, en el que un grupo de ciudadanos estadounidenses camina por el desierto cercano a la frontera con México, cargando banderas de su país y carteles con el mensaje: “Stop invasion”. El trabajo finalmente se instaló ese mismo año en el ASU Art Museum, de Arizona.

Galería Noma, de Berlín. En este stand cuelgan tres trabajos textiles del filipino Cian Dayrit. Son una especie de contrageografía hecha con bordados. Remontan a la cartografía del siglo XVI pero aderezados con críticas contemporáneas al liberalismo.

En un trabajo de tela de color rojo se observa un mapa del mundo de cabeza. Su nombre es “Novu liberalismus capitalismus”. El segundo es el bordado de una fragata de nombre “Impreyalismo” que va acompañada por la leyenda “Et dies tuus non est in inferno” (No es tu día en el infierno). El último bordado, uno vertical de nombre “Cultus dominatur”, representa a una especie de Pangea en la que todos los continentes son sólo una masa terrestre rodeados por remates en las esquinas, como era típico de la antigua cartografía, pero con elementos de la era moderna, como una bomba atómica o una plataforma petrolera.

Como éstas, hay muchas más propuestas preocupadas por la ecología, por la identidad, por la recuperación de lo antiguo y su contraposición con el presente. Todas conviven sobre los tres niveles de arquitectura efímera construida dentro del Frontón México, donde permanecerá hasta el domingo 10 de febrero.

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