Después de 550 representaciones, el musical mexicano ¡Si nos dejan! llega a su fin este domingo, después de un año y medio en cartelera, conquistar diferentes públicos, cosechar éxitos, sumar a algunos detractores para quienes no pasó de ser un muestrario de canciones rancheras, así como sobrellevar experiencias amargas como la muerte del joven actor Octavio Castro.

A propósito del cierre de ¡Si nos dejan!, la actriz María Filippini, en entrevista, no pudo dejar fuera la muerte de Castro, la cual los hizo trabajar en solidaridad y con el amor que nos tenemos como la familia que somos (...). Su corazón ha seguido latiendo en cada función y en nuestros corazones .

Filippini es una de las actrices más destacadas del musical en México en los últimos 10 años, y en este musical interpretó uno de los personajes más entrañables, el de la simpática y un tanto boba doña Lola (que nos recordaba a la risueña doña Emilia de la película Escuela de vagabundos).

Doña Lola es un personaje muy enriquecedor en todos los sentidos. Además, la energía del personaje me dio la oportunidad de descubrir nuevas formas, emociones y sentimientos , comentó la cantante.

UN REGISTRO IMPORTANTE

Esta obra deja un importante registro en el breve panorama del musical en México. La obra fue compuesta por el director de teatro José Manuel López Velarde, creador de otro exitoso musical, Mentiras (una historia sobre el desarrollo de la personalidad hecha a partir de canciones de los 80), quien en ¡Si nos dejan! utilizó un procedimiento similar al componer una historia sencilla a partir de juntar esas canciones que a los mexicanos tanto nos gusta cantar en las borracheras.

La escenografía fue obra de Jorge Ballina (uno de los más asiduos escenógrafos de las grandes compañías de teatro y ópera en México), con la cual nos llevaba al interior de las películas de la época de oro del cine mexicano.

La suma concretó una obra entretenida y a la que no había exigirle más que nos hiciera pasar un buen rato. ¡Si nos dejan! logró su cometido. Y más allá de su acendrado y exacerbado espíritu nacionalista aportó frescura y vitalidad a una escena que poco se reinventa, menos en México: la del musical. Sí, nos dejan, pero esto deberá dar pauta para volver a imaginar maneras de hacer llegar el teatro la música y la actuación al gran espectador mexicano. ¡Si nos dejan! lo hizo con honestidad y muy buen humor.

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