Después del segundo informe de gobierno del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, la reacción del gremio enfocado a Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) es de desánimo y falta de empatía. 

“Estamos perplejos, en un momento en el cual todo el mundo puede apreciar la importancia de la ciencia, en el discurso presidencial las referencias al respecto son bastante magras y frecuentemente poco precisas”, dijo el doctor David Romero, representante de la Red ProCienciaMX en entrevista. 

“Se habla de que gracias al combate a la corrupción Conacyt ha podido destinar recursos para el bienestar de México, pero ciertamente los científicos desde siempre se han enfocado en este fin, con resultados; por otro lado, Conacyt todavía tiene que demostrar o demandar los famosos actos de corrupción, en dos años no hemos visto ninguna denuncia, lo cual nos sorprende bastante”.

Al hablar sobre la breve mención del presidente refiriéndose a la ciencia, Romero dijo que los números sobre becas a estudiantes e investigadores, que fueron de 84,599 y 34,447 respectivamente, parecen correctos, pero no así cuando menciona que se destinan alrededor de 19 millones para este rubro, “esta cantidad es la otorgada a Conacyt y esta entidad tiene más funciones que solo dar becas”.

Agregó que también es impreciso decir que el presupuesto es 14% mayor a 2018, pues en términos reales este se ha mantenido, “de hecho hoy nos encontramos en niveles inferiores de presupuesto con respecto a 2012”. 

Sobre esta base, el científico asegura que se requiere de un apoyo con más decisión para la investigación que el país requiere en este momento, ya que Conacyt ha tenido una respuesta lenta al inicio de la pandemia, “se han creado algunos proyectos, pero no todos han entrado además se han abandonado otros tantos”. Confirmó que los problemas del sector son muy serios, pues si bien se entregan becas, se está experimentando una inseguridad muy fuerte, “el asunto del COVID-19 ha provocado interrupción en los avances y se están cancelando proyectos”.

Romero concluye que el mensaje desde el Ejecutivo es pobre y orientado a becas como si este fuera el único objetivo de la ciencia, “hay muchas cosas que la ciencia puede hacer por nuestro país y en este momento requiere un apoyo claro y decidido, es la obligación de un gobierno en el siglo XXI, y es impensable que no se incluya a la ciencia y la cultura como elementos primordiales”. 

El informe no funciona como mensaje político ni como alternativa

Por su parte, el doctor Antonio Lazcano Araujo, científico mexicano miembro de El Colegio Nacional y diversas academias de ciencias, expuso: “Si uno escuchó y leyó el informe presidencial para la parte referente a la ciencia y tecnología lo que uno ve es que el presidente no únicamente no entiende la ciencia, sino que no le preocupa, si fuera así, hubiera prestado atención a la insatisfacción tan enorme que tiene la comunidad”, dijo. “Es lamentable que se pongan como logros en la versión escrita de este informe, el haber regalado caretas, la ciencia va mucho más allá de eso”, agregó.

Asegura que el enfoque de la política además no es el correcto, “Que el presidente hable de corrupción en su discurso es desviar la atención, hoy el principal problema es la pandemia (… ) El marco de referencia del informe debió ser este problema de salud pública y no tratarnos de convencer de otra cosa, en todo el mundo las políticas sociales y económicas están siendo definidas en función del Covid-19. Si uno quisiera enfrentar el tema de la pandemia la ciencia en particular es de donde va a venir la solución, no de discursos cada vez más huecos”.

El doctor Lazcano advirtió que el mensaje de que vamos saliendo de la pandemia es falso, pues no hay ninguna razón biológica para suponer que el virus ha cambiado o se ha atenuado, tampoco hay un fenómeno espontáneo de inmunidad de rebaño, ni tenemos vacunas. “El hecho de que no se hagan pruebas no quiere decir que la enfermedad haya desaparecido”. 

Explica que, por el contrario, la administración actual se ha dedicado a promover una política acusatoria desde el Conacyt, al anunciar una estafa mayor a la estafa maestra por parte de las autoridades pasadas, se acusó a la doctora Julia Tagüeña de disponer de más de 50 millones de pesos, se acusó al Foro Científico y Tecnológico A.C. de ser espurio, pero se le concedieron los amparos, entre otras acusaciones que hasta la fecha no se han comprobado.

nelly.toche@eleconomista.mx