Pese a haberse sentado en el trono de hierro desde 2011, en HBO no hay sensación de victoria. El agotamiento, inevitable tras batallar durante años contra dragones gigantes, muertos vivientes y postulantes a la corona enredados en intrigas imposibles, parece reinar en la cadena estadounidense.

Game of Thrones ha sido un éxito apabullante para HBO. A falta de los datos de la última temporada, que se estrenó el domingo, la saga que ha cambiado el concepto de producción de series en todo el mundo ha implicado no solo el reconocimiento de la cadena de Time Warner, sino el despegue de sus ingresos y beneficios.

Desde su estreno, en 2011, Juego de Tronos ha elevado 51% las suscripciones al canal, hasta 140 millones a finales de 2018; ha disparado 71% los beneficios operativos, hasta 2,400 millones de dólares; y ha reforzado los ingresos un 47%, hasta 6,600 millones de dólares.

El rotundo triunfo de la serie convirtió a HBO en la joya de la corona de Time Warner y fue clave en las negociaciones con AT&T, la operadora de telecomunicaciones que acabó cerrando la compra del grupo en junio del año pasado por 85,4000 millones de dólares (75,565 millones de euros).

Game of Thrones, basada en los libros de George R.R. Martin, permitió a HBO reinar durante un largo tiempo en el entonces incipiente negocio de la televisión a través de Internet. Este multimillonario sector ha terminado hoy de explosionar definitivamente y deja a HBO en una situación complicada.

Para el mercado, para la compañía y para sus nuevos dueños, Game of Thrones ya es historia. HBO siente ahora la presión de buscar un sustituto que le permita hacer frente a las ambiciosas y numerosas producciones de Netflix, Amazon, Disney o Apple, todos ellos dispuestos a conquistar la tierra prometida de Internet.

Los Soprano

No lo tendrá fácil. De la mano de HBO se ha moldeado una serie irrepetible, con un presupuesto de 15 millones de dólares por cada capítulo de la última temporada, que se convirtió en un rentable sustituto de Los Soprano, otro gran éxito de HBO y para muchos considerada la mejor serie de la historia.

En HBO están hoy, sin embargo, más concentrados en su reorganización interna que en dar rienda suelta a la creatividad. La integración en AT&T ha implicado la salida del consejero delegado de HBO, Richard Plepler, y del director financiero, Simon Sutton, por supuestas discrepancias con los nuevos dueños en la estrategia de rentabilidad frente a creación. Al tiempo, crecen los rumores (desmentidos por la compañía) que apuntan a una posible venta de HBO Europa ante la necesidad de AT&T de reducir su gigantesca deuda de 170,000 millones de dólares.

Tras la compra, se ha anunciado ya la puesta en marcha de una nueva plataforma de televisión en streaming, a través de WarnerMedia, que se lanzará a finales de año y bajo la que se agruparán varios canales. El artífice de Game of Thrones corre el riesgo de quedar enterrado bajo la nieve de Invernalia, pero el último capítulo de la batalla por el reino de Internet aún no se ha escrito.