La primera cosa que queda clara cuando la Academia de Hollywood anuncia las nominaciones de este año es que hubo una rectificación. Imposible saber si se trata de uno de esos virajes temporales en que se compensan actitudes previas, o si estamos hablando de un verdadero cambio en la mentalidad de una de las instituciones más conservadoras de la industria del espectáculo. Lo cierto es que el núcleo no cambió, el grueso de los votantes sigue constituido por hombres mayores de raza blanca.

No es cuestión de merecimiento. En los años vergonzosos del #OscarSoWhite, películas y trabajos loables eran menospreciados. Esta vez, sin embargo, hay una palpable toma de postura frente a la presidencia de Trump por parte de la industria. La Academia no quiso quedarse atrás, apuntándose como baluarte de apertura y tolerancia, aunque sólo sea por este año.

El cambio no es cosmético. Tres de sus nueve nominadas como mejor película abordan temas de diversidad: Fences adapta una obra teatral sobre un exbeisbolista amargado por no haber participado en la integración en rey de los deportes. Hidden Figures (Talentos ocultos) cuenta la historia de tres mujeres afroamericanas superdotadas en matemáticas que debieron enfrentar el racismo y sexismo de los años 60 mientras llevaban a cabo labores vitales en la NASA durante la carrera espacial. Finalmente, Moonlight (Luz de luna), con ocho nominaciones, es la historia de un hombre buscando encontrar su camino y aceptar su homosexualidad en un medio ambiente de adicción y opresión racial.

La diversidad se extiende a las categorías de actuación donde repiten las nominadas de The Help, Octavia Spencer y Viola Davis, como actrices de reparto. Pero también Denzel Washington (Fences) a mejor actor; Mahershala Ali (Luz de luna) favorito para la presea de actor de reparto y Ruth Negga (Loving) para mejor actriz por una película que narra los conflictos del amor interracial. Tres de las cinco nominadas como mejor documental abordan también temas raciales (13th, I Am Not Your Negro, O.J. Made in America).

Lo único que le importa más a la Academia que aplaudir su propia tolerancia son las historias sobre ?Hollywood. Por ello, la evidente favorita resulta La La Land, una historia de amor entre una actriz aspirante y un pianista de jazz en un musical que critica la naturaleza comercial del mundo del espectáculo al mismo tiempo que lo idealiza. La La Land recibió 14 nominaciones (junto a Titanic y All About Eve son el máximo que ha obtenido una película).

Aunque desde hace algunos años el número de nominadas a mejor película aumentó para incluir hasta 10 cintas, es evidente que algunas reciben una mención que casi podría catalogarse como honorífica. Es decir: no tienen posibilidades de ganar. Para identificarlas no sólo basta el número de nominaciones, es más sencillo cotejarlas con los cinco directores nominados y eliminar el resto. Así, las películas con posibilidades de llevarse la noche serían La llegada, Hasta el último hombre, La La Land, Manchester junto al mar y Luz de luna. Y entre ellas, a menos que se diera una gran sorpresa, la apuesta está entre Luz de luna y La La Land.

Algunas notas merecen comentarios individuales. Como la devoción de la Academia por Meryl Streep, aun si su trabajo es más bien flojo. Más de uno nos preguntamos si su inclusión se vio influenciada por su formidable discurso en los Golden Globes. O la vuelta al ruedo de Mel Gibson, quien sale sorpresivamente de la lista negra después de sus exabruptos antisemitas de hace algunos años, para aparecer nominado como mejor director.

Para quien lleva el registro de esas cosas, hay un mexicano nominado en cinematografía. No se trata de Emmanuel Lubezki en su peregrinaje anual para recoger estatuillas, sino del brillante Rodrigo Prieto, que se lleva la única nominación para Silencio de Martin Scorsese.

Como cada año, los despreciados merecen una mención: desde Scorsese hasta Amy Adams (quien probablemente repartió sus votos entre La llegada y Animales nocturnos). Tom Hanks y Annette Bening que parecen haber caído de la gracia de los votantes. El cine de Pixar (Buscando a Dory) y el desprecio que todavía recibe el cine de superhéroes (Deadpool).

@rgarciamainou