El próximo 7 de noviembre, música, teatro, circo, danza, letras, artes visuales y audiovisuales, así como artes tradicionales creadas por niñas, niños y jóvenes de todo el país, sobre todo aquellos de comunidades históricamente menos favorecidas, se encontrarán en el Auditorio Nacional como parte del programa artístico “Tengo un sueño”, principal evento para la presentación de resultados de las acciones del programa Cultura Comunitaria en el último año.

Así se anunció este miércoles en una conferencia desde el Coloso de Reforma encabezada por la secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto Guerrero, y la directora general de Vinculación Cultural, Esther Hernández Torres, quienes estuvieron acompañadas por coordinadoras se distintos de Semilleros Creativos en el país.

Para la participación de este programa se hizo una selección de 1,366 niñas, niños y jóvenes de 31 estados del país. Muchos de ellos, comentó Esther Hernández Torres, saldrán por primera vez de sus comunidades para presentar su trabajo artístico en el Auditorio Nacional.

Artistas reconocidos han sido invitados a involucrarse en este proyecto de enriquecimiento. Una de ellos es la cantante Eugenia León, quien ha estado interactuando con diferentes Semilleros del país, adelantó Eduardo García Barrios, coordinador del Sistema Nacional de Fomento Musical, para distintos proyectos musicales y poéticos. Además, el próximo lunes el tenor Javier Camarena conversará con niñas y niños cantores, así como jóvenes profesionales del canto, para escuchar las preguntas de los pequeños y compartir su experiencia profesional. El reconocido cantante internacional además colaborará con un gran ensamble de música tradicional.

Por otro lado, el director del Ballet Folklórico de México, Salvador López, se encargará de dirigir al Semillero Creativo de Danza Folclórica para la construcción de una coreografía del “Huapango” de Moncayo. Estas por mencionar unas cuantas actividades e interacciones que se gestan de cara a la presentación de “Tengo un sueño”.

“Vamos a llegar a esa meta, pero el proceso es lo más importante y es un proceso de enorme rigor y disciplina artística (…) a través de esta práctica colectiva del arte, de esta creación colectiva de la expresión artística, es que vamos haciendo una verdadera comunidad y llegamos a una transformación profunda”, declaró García Barrios y añadió que parte del programa será en homenaje en memoria de aquellas personas que han perdido la vida durante la pandemia.

En lo escénico la participación de jóvenes creativos de todo el país será mayúscula. De los más de 1,300 seleccionados 771 estarán sobre el escenario del coloso de Reforma para presentar un programa artístico bajo la dirección musical de Eduardo García Barrios y en lo escénico por la dramaturga y actriz Ana Francis Mor y la directora y productora Paola Izquierdo. Por otro lado, 600 de ellos trabajarán en una escenografía bajo la dirección artística de Gala Sánchez-Renero. Veinte más harán el registro audiovisual bajo la dirección de Carlos Lara y los maestros de los distintos Semilleros de cine y audiovisual.

Los temas que inspiran el evento, adelantó la directora de Vinculación, son la inclusión social, la igualdad de género, la relación entre arte, naturaleza y memoria, así como la diversidad cultural de México expresada en sus lenguas indígenas. Asimismo, dijo que los Semilleros de todo el país presentarán sus resultados en sus comunidades de manera previa al magno evento.

A este gran evento antecede la presentación de la película “Tengo un sueño”, realizada por el Semillero de Cine de la Ciudad de México. En este trabajo fílmico se cuenta el proceso de los Semilleros en el primer magno evento de Cultura Comunitaria, en 2019. Su estreno se llevará a cabo el 20 de octubre en las instalaciones del Auditorio Nacional.

Todo el proyecto previos y final de “Tengo un sueño”, dio a conocer Hernández Torres, tendrá un costo de 30 millones de pesos.

Hubo merma de Semilleros por la pandemia

“Realmente sí fue un proceso difícil el poder adaptar el trabajo comunitario, el trabajo colectivo que requería este sentido presencial durante la pandemia. Hay lugares en los que el internet no es la opción, en los que no se puede trabajar vía virtual como se hizo en muchos otros donde sí había condiciones. En esos casos, los maestros tenían que ir a las casas, apoyarse de los padres (…) esto sí provocó una merma de la cantidad de niñas y niños que podrían abarcar los maestros”, reconoció la funcionaria.

Al cierre de 2020, había alrededor de 2,000 niñas y niños que no pudieron dar continuidad a su trabajo artístico. “Pero hoy que estamos retomando el trabajo presencial, parte de la labor de los promotores de Cultura Comunitaria es ir otra vez a las casas para intentar recuperar tanto a quienes ya estaban como incluir a nuevos integrantes”.

Durante la pandemia, declaró por su parte María Salazar López, integrante del Semillero Creativo Tlaxiaco, en Oaxaca, “no nos hemos detenido, hemos seguido creando, imaginando y aprendiendo cosas nuevas. Gracias a las actividades que los maestros nos comparten hemos continuado, sin embargo, por carencias económicas y falta de acceso a una buena recepción de internet, a veces ha sido difícil poder conectarnos”.

Al respecto, Esther Hernández indicó que hubo casos de Semilleros en los que por adversidades familiares o personales de los maestros no fue posible dar continuidad a los trabajos de campo, de tal manera que en 2020 hubo una reducción de alrededor de 60 semilleros con respecto a 2019.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx