Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) concluyeron la restauración de los 30 metros lineales de pintura mural que fue plasmada por grupos totonacos entre 800 y 1200 d.C. en la cara sur del Edificio I, de la Zona Arqueológica de El Tajín, en Veracruz.

Se trata de obras pictóricas que se albergan al interior de dicha edificación, ubicada en el área conocida como Tajín Chico, que corresponde a la zona residencial de la antigua ciudad totonaca. Son murales únicos por su gran colorido, logrado a partir de pigmentos naturales y minerales, donde destacan varias tonalidades de verde, azul y amarillo, así como rosa, blanco, café, rojo y negro , destacó la restauradora Dulce María Grimaldi Sierra, responsable de la restauración.

La recuperación de pintura mural del Edificio I, conocido también como Palacio de los Murales, informó, requirió de tres años de trabajos. Éste fue un palacio de la élite gobernante.

Respecto de la iconografía, la restauradora destacó que la obra mural muestra la representación de grecas y volutas, que aluden al dios Quetzalcóatl, y también figuras zoomorfas que fueron pintadas con gran detalle y que representan figuras de hombres-peces, hombres-reptiles, así como de un felino con cabeza y extremidades humanas, además de un caracol con partes humanas cubiertas con plumas de ave .

Las obras tienen una antigüedad aproximada de 1,000 años y, además de decorar taludes del Edificio I, también se realizaron sobre pisos, banquetas, un pórtico y al interior de los nichos. La suntuosidad nos habla del refinamiento con que vivían los antiguos gobernantes de la ciudad , abundó Grimaldi.

A decir de la especialista, los autores de los murales tenían una técnica muy depurada, pues las figuras están trazadas con gran detalle y precisión, donde los motivos se repiten. Estas pinturas además tuvieron una función ritual y nos muestran aspectos de su religión .

La restauradora explicó que la intervención de los murales se complementó con una serie de actividades de registro, documentación, diagnóstico y monitoreo de intervenciones anteriores, y se contó con recursos del Programa Nacional de Conservación de Pintura Mural Prehispánica del INAH, y de la delegación de este Instituto en Veracruz.

Se deduce que utilizaron una técnica mixta. Creo que primero se pintó al fresco una capa y, posteriormente, se colocó otra capa de pintura sobre la superficie ya seca .

Durante este proceso también se restauraron elementos decorativos de estuco, que carecen de color. Si comparamos estos estucos con los murales, es como si pasáramos del barroco al arte abstracto en un solo paso , dijo Grimaldi.

Actualmente, el recorrido por el Tajín Chico ya está abierto al público, por lo que es muy importante difundir el contenido artístico y los esfuerzos de conservación de esta área de la zona arqueológica .