Durante las casi nueve décadas que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha repartido los Óscar, ha habido muchos eventos que podrían haber dado un giro en la planificación de la ceremonia. Para nombrar algunos: la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial y el 11 de septiembre.

Pero cada año, el espectáculo continúa. ¿Cómo configuran estos acontecimientos la entrega de los premios?

En algunos casos, en nada en absoluto. Pero con el tiempo, la entrega de los premios se ha vuelto más política. Aquí está una mirada a algunas de las ceremonias realizadas en años particularmente tumultuosos, y cómo se vieron afectados - o no - por las noticias del día.

1930

Podrías pensar que un año después de la histórica crisis bursátil, que fue también el año de los primeros Óscar, la academia tendría limitadas cenas de lujo. Pero estarías equivocado. Por única ocasión, hubo dos ceremonias en 1930, en un intento por cambiar las celebraciones a un calendario más oportuno.

En la ceremonia de abril, el ganador fue el relativamente alegre The Broadway Melody, el primer musical en ganar un Óscar. Sin embargo, hacia noviembre, el ganador a mejor película fue considerablemente más severo: Sin novedad en el frente (All quiet on the Western Front).

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1942

La 14ª ceremonia tuvo lugar pocos meses después de que los japoneses bombardearan Pearl Harbor. La academia consideró la cancelación del evento, pero se resolvió al prohibir la vestimenta formal.

El patriotismo estaba en exhibición, con algunos asistentes que habían servido en el ejército apareciendo en uniforme, incluyendo a Donald Crisp, que ganó el mejor actor secundario por How Green Was My Valley. El primer año que los documentales obtuvieron su propio galardón, el premio fue a un poco de propaganda - Churchill's Island, que celebró las victorias británicas logradas hasta el momento durante la guerra.

1943

La guerra todavía estaba en pleno apogeo en el extranjero cuando la decimoquinta entrega tuvo lugar en el club nocturno Cocoanut Grove en Los Ángeles. Los Óscar fueron hechos de plástico debido a una escasez de metal.

Las estrellas que no se habían unido al esfuerzo de guerra probablemente se sintieron mucho mejor después de que Crisp leyera un mensaje del presidente Franklin D. Roosevelt.

"En la guerra total, el cine, como cualquier otro esfuerzo humano, tiene un papel importante que desempeñar en la lucha por la libertad y la supervivencia de la democracia", dijo Crisp.

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1951

En 1950, la Guerra Fría se intensificó, y los soldados estadounidenses se dirigieron a Corea. El senador Joseph McCarthy, por su parte, trabajaba duro contra los comunistas. Pero los Óscar estaban tan obsesionados consigo mismos como siempre, con dos películas de showbiz dominando la noche: All About Eve y Sunset Boulevard. La gran noticia del evento no fue un discurso apasionado sobre la guerra o la injusticia, sino el hecho de que Marlene Dietrich llevaba un vestido que expuso su pierna hasta la rodilla.

Los Óscar generalmente se mantuvieron al margen de McCarthy, aunque la academia, sin darse cuenta, se hizo política cuando otorgó a Robert Rich el premio a la mejor historia original seis años después por The Brave One. Rich era un seudónimo para el guionista de la lista negra Dalton Trumbo.

1964

En casi todos los aspectos, 1963 fue un año triste. John F. Kennedy y Medgar Evers habían sido asesinados, los estadounidenses luchaban en Vietnam y las tensas relaciones con la Unión Soviética continuaban.

Cuando los premios de la Academia ocurrieron en abril del año siguiente, la gente realmente necesitaba una risa, lo cual puede ayudar a explicar por qué Tom Jones, una comedia británica, ganó la mejor película.

Mientras que los activistas de los derechos civiles continuaron su lucha, Sidney Poitier se convirtió en el primer ganador negro del mejor actor. Notablemente, él ganó con un papel en el cual su raza no era parte de la historia, interpretando a un trabajador de mantenimiento que ayudaba a algunas monjas en Lilies of the field.

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1968

El Reverendo Martin Luther King Jr. fue asesinado el 4 de abril de 1968, cuatro días antes de que tuvieran lugar los Óscar. Cuatro artistas negros programados para participar en la ceremonia - Sidney Poitier, Díahann Carroll, Sammy Davis Jr. y Louis Armstrong - cancelaron. Pero cuando la academia acordó reagendar el evento dos días después, estos aparecieron.

Gregory Peck, el presidente de la academia de la época, entregó una dedicatoria a King al comienzo de la ceremonia.

"La sociedad siempre se ha reflejado en su arte, y una muestra de la influencia del Dr. King en la sociedad en la que vivimos es que, de las cinco películas nominadas para la mejor película del año, dos trataron el tema de la comprensión entre las razas", Dijo Peck, refiriéndose a In the heat of the night y Guess who's coming to dinner. "Fue su trabajo y su dedicación lo que provocó la creciente conciencia de todos los hombres de que debemos unirnos en compasión para poder sobrevivir".

1972

A principios de los 70, muchos estadounidenses estaban cada vez más hartos de la guerra en Vietnam, en especial la nominada al Óscar Jane Fonda. La gran pregunta era, ¿si ganaba por Klute, ¿usaría su discurso de aceptación como una plataforma política?

Bueno, ella ganó. ¿Y su gran mensaje? "Hay mucho que decir, y no voy a decirlo esta noche".

En ese momento, los discursos políticos eran inauditos -esto, hasta el año siguiente, cuando Marlon Brando ganó por The Godfather, pero envió a la nativo americana Sacheen Littlefeather en su lugar para enviar un mensaje sobre el maltrato a su pueblo.

2002

La primera ceremonia de los Óscar después del 11 de septiembre podría haber sido cancelada. Después de todo, los Emmys, programados para el 16 de septiembre de 2001, tuvieron que ser retrasados dos veces. Pero el presidente de la academia, Frank Pierson, insistió en que el movimiento patriótico sería seguir adelante con el evento.

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"El mundo verá como una tradición americana el hecho de continuar, y tomará nota", escribió en Variety. "Si cedemos al miedo, si no somos capaces de hacer estas cosas sencillas y ordinarias, los terroristas han ganado la guerra".

Se hicieron algunos cambios por razones de seguridad, pero la sorpresa más grande fue la aparición de Woody Allen, que nunca antes había asistido a una ceremonia a pesar de muchas nominaciones y un par de victorias. Él vino para rendir homenaje a su ciudad natal mediante la introducción de un montaje de clips de películas sobre la Gran Manzana.

"Para la ciudad de Nueva York, haría cualquier cosa", dijo a los espectadores. "Así que me puse mi tux y vine aquí".

2003

Hasta el último minuto, el destino de los Óscar estaba en cuestionamiento. La ceremonia tuvo lugar la misma semana que George W. Bush declaró la guerra a Irak. Pero, como siempre, el show continuó. Lo hizo sin una alfombra roja, y también sin Will Smith, que fue una de las celebridades que negó su asistencia, ya sea por razones de seguridad o sensibilidad.

Michael Moore, que ganó el premio al mejor documental por Bowling for Columbine, no pudo resistirse a la oportunidad de hacer una declaración política.

"Vivimos en un tiempo con resultados electorales ficticios que eligen presidentes ficticios", dijo mientras un público dividido abucheaba o aplaudía. "Vivimos en un momento en que tenemos un hombre que nos envía a la guerra por razones ficticias, ya sea la ficción de la cinta aislante o la ficción de las alertas naranjas, estamos en contra de esta guerra, señor Bush. Qué vergüenza".

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mfh