El primer diálogo de la Secretaría de Cultura con la comunidad artística y el movimiento #noVivimosDelAplauso se llevó a cabo este martes en el Palacio de Bellas Artes, donde los creativos pidieron que se investigue a la titular, cuya administración ha sido marcada por más de 4,000 adeudos, de los cuales resta liquidar 124.

“Hasta ahora no habíamos sentido que usted fuera nuestra interlocutora. Le pedimos que se tome los tiempos para estar con la comunidad y que garantice los derechos de los trabajadores de la cultura. La conminamos a cumplir con las obligaciones propias de su cargo o de lo contrario que sea separada del mismo”, dijo Guadalupe Ocampo, una de las voceras del movimiento.

Sin embargo, después de una hora de permanecer en la mesa de negociaciones, en las que apenas se expusieron las inconformidades de los afectados, Frausto abandonó el recinto anteponiendo una agenda que le impedía permanecer más tiempo. En su lugar dejó a cargo a las subsecretarias de Desarrollo Cultural, Marina Núñez Bespalova, y Natalia Toledo, de Diversidad Cultural.

“Que me fiscalicen todo, nosotros estamos aquí como servidores públicos y que se revise todo nuestro trabajo. Y mi sincera y absoluta disculpa por el tiempo que tardaron estos pagos este año. Mi sincera disculpa por el malestar que tiene que ver con esperar un pago cuando ya has hecho el trabajo y que haya tardado tanto tiempo, ahí es donde estamos trabajando. Recibimos una secretaría que no estaba preparada”, respondió Alejandra Frausto a la comunidad antes de su partida.

Entre los puntos que se acordaron están tener una línea de atención directa para los creativos y trabajadores que aún no perciben su pago y “construir la vía jurídico-administrativa” para atender demandas sobre fallas sistémicas heredadas de administraciones anteriores.

Se hizo énfasis en la falta de sistemas de vigilancia ciudadana para poner en escrutinio las contrataciones por terceros. “No podemos seguir justificando estos sistemas como legales. Somos trabajadores no somos distribuidores”, demandaron los artistas. Pidieron conocer el plan sectorial de Cultura, como lo marca el Plan Nacional de Desarrollo, además de un tabulador de pagos en la secretaría que contemple el trabajo nacional y el hecho por extranjeros.

Como tercer acuerdo, la autoridad aceptó hacer públicos los lineamientos de operación de los programas de la dependencia, así como de las actividades que realiza, y la transparencia de los procesos de selección de creadores, artistas y trabajadores de arte y cultura.

Por último, se acordó dar seguimiento a las reformas en materia de seguridad social, administrativas y laborales, así como mayores reconocimientos a los espacios independientes y propiciar en los planes de estudio la educación artística como obligatoria.

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