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La inflación de la ⁠zona euro cae y refuerza los argumentos del BCE a favor de la paciencia

La inflación de la ⁠zona euro se moderó el mes pasado mucho más de lo esperado y redujo aún ⁠más la presión sobre el BCE para que vuelva a subir las tasas de interés este mes con el fin ‌de contrarrestar el rápido crecimiento de los precios.

Foto: Shutterstock

La inflación de la ⁠zona euro se moderó el mes pasado mucho más de lo esperado y redujo aún ⁠más la presión sobre el Banco Central Europeo (BCE) para que vuelva a subir las tasas de interés este mes con el fin de contrarrestar el rápido crecimiento de los precios.

La inflación general en los 21 ⁠países que comparten el euro se desaceleró ⁠al 2.8% en junio, desde el 3.2% de mayo, muy por debajo de las expectativas del 3.0%, ya que se moderaron la inflación de los alimentos, la energía y los servicios.

Una cifra más seguida sobre los precios subyacentes, que excluye los precios volátiles de los alimentos y los combustibles, se desaceleró entretanto al 2.4%, desde el 2.6%, mientras la inflación de los servicios bajó al 3.2%, desde el 3.5 por ciento.

Aunque la lectura de junio sigue muy por encima del objetivo del 2% del BCE, la reciente caída de los precios del petróleo ante las apuestas por un acuerdo de paz ha aumentado las esperanzas de que las presiones sobre los precios se moderen a partir de ahora y de que el daño más amplio derivado del repunte de los precios de la energía siga siendo limitado.

De hecho, numerosos responsables de política monetaria, en declaraciones públicas y extraoficiales, han dicho que no hay prisa para que el banco acompañe la subida de tasas de un cuarto de punto de junio con otro movimiento este mes, y que las autoridades pueden permitirse algo de tiempo para ver cómo evolucionan las presiones sobre los precios.

Al BCE le preocupa especialmente que el impacto inicial de la energía empiece a empujar al alza el precio de otros bienes y servicios, y termine elevando también los salarios.

Pero esos efectos de segunda ronda sobre los precios ⁠aún no se han materializado y las presiones salariales tampoco ⁠se están acelerando, lo que refuerza el argumento ⁠a favor de la paciencia.

Aun así, la gran mayoría de economistas e inversores cree que es probable que el BCE ⁠vuelva a subir las tasas en septiembre u octubre, incluso si hace una pausa en julio.

Esto se debe a que los precios de la energía siguen muy por encima de los niveles previos a la guerra y a que el conflicto en Oriente Medio podría dar otro giro inesperado, como tantas veces antes, manteniendo volátiles las expectativas de precios.

También hay preocupación por que la escasez de fertilizantes procedentes de Oriente Medio y una ola de calor en Europa puedan reducir los rendimientos de los cultivos y ejercer cierta presión ⁠al alza sobre los precios de los alimentos, elevando la inflación justo cuando los costos de la energía se están moderando. 

El BCE tomará su próxima decisión sobre la política monetaria el 23 de julio.

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