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Sector Financiero

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Evolución de fraude financiero obliga a reforzar la detección en servicios financieros

El fraude de pagos autorizados por el cliente es señalado como una de las tácticas de mayor crecimiento a nivel global.

De acuerdo con el reporte anual del FBI, citado en el análisis de la firma, desde el 2020 se han registrado, en promedio, 836,000 denuncias anuales por fraude en Estados Unidos, con pérdidas acumuladas superiores a 50,500 mdd.foto: shutterstock

El fraude en los servicios financieros se encuentra en un proceso de evolución constante, impulsado por la capacidad de los defraudadores para adaptar sus métodos y explotar nuevas tecnologías, de acuerdo con un reciente análisis realizado por la firma estadounidense de análisis de datos, Fico.

Entre los principales riesgos identificados se encuentra el fraude en pagos, que representa una parte relevante de las transacciones fraudulentas. Este tipo de fraude suele implicar el acceso no autorizado o la manipulación de instrumentos de pago, y se manifiesta en diversas modalidades, como el fraude con tarjeta no presente, la toma de control de cuentas y el fraude de pagos autorizados por el cliente.

El fraude de pagos autorizados por el cliente es identificado como una de las tácticas de mayor crecimiento a nivel global, impulsado por el uso de nuevas tecnologías, en particular herramientas basadas en Inteligencia Artificial. En este esquema, los defraudadores manipulan a las víctimas para que autoricen transferencias o pagos a su favor, lo que complica significativamente su detección, al tratarse de operaciones que, desde el punto de vista transaccional, aparentan ser legítimas.

“Los defraudadores son ágiles y adaptan constantemente sus métodos para eludir las medidas de seguridad existentes y explotar las nuevas tecnologías, como la Inteligencia Artificial generativa. Lo que ayer era una gestión de fraude eficaz puede ser obsoleta mañana”, explica Debbie Cobb, vicepresidenta de gestión de productos en Fico, en el análisis.

De acuerdo con el reporte anual del FBI, citado en el análisis de la firma, desde el 2020 se han registrado, en promedio, 836,000 denuncias anuales por fraude en Estados Unidos, con pérdidas acumuladas superiores a 50,500 millones de dólares.

En el plano global, la Global Anti-Scam Alliance –una organización internacional que agrupa a empresas, autoridades y expertos para prevenir estafas y fortalecer la protección a los consumidores– estima que las pérdidas derivadas de estafas alcanzaron 1 billón de dólares en el 2024.

A estos riesgos se suma el fraude asociado a billeteras digitales, que se ha consolidado como una amenaza emergente dentro del ecosistema de pagos electrónicos. Estos instrumentos, al concentrar credenciales y habilitar transacciones inmediatas, amplían los vectores de ataque disponibles para los defraudadores.

De acuerdo con el análisis este tipo de fraude ocurre cuando las billeteras digitales son comprometidas mediante ataques de phishing, malware o técnicas de ingeniería social, lo que permite la carga de credenciales robadas y la realización de pagos o compras no autorizadas.

La carrera entre fraude y detección

En este contexto, bancos y fintech enfrentan el reto de operar en entornos digitales donde las amenazas cambian de forma continua y requieren capacidades dinámicas de detección.

En el ámbito del fraude de solicitudes, el análisis destaca el crecimiento de las identidades sintéticas, consideradas especialmente difíciles de detectar. Estas identidades combinan información personal, real y fabricada para abrir cuentas, construir historial crediticio y ejecutar fraudes posteriores.

El análisis señala que la detección de estos esquemas requiere técnicas avanzadas, como el análisis de redes y de comportamiento, para identificar conexiones y señales tempranas de fraude, incluyendo solicitudes aceleradas de crédito o patrones atípicos de uso.

Frente a este panorama, Fico enfatiza la importancia de realizar un análisis conductual en tiempo real, que permita evaluar el contexto completo de cada transacción y reducir falsos positivos.

“La detección de fraude en los servicios financieros requiere defensas adaptables y multinivel frente a las amenazas sofisticadas. La prevención eficaz del fraude se basa en las personas, los procesos, las políticas y la tecnología”, menciona Cobb.

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