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SAT destituyó a cuatro funcionarios
El Servicio de Administración Tributaria comenzó a hacer una limpia al interior, con el fin de atacar los actos de corrupción que afectan al órgano recaudador de impuestos.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) comenzó a hacer una limpia al interior, con el fin de atacar los actos de corrupción que afectan al órgano recaudador de impuestos.
Por lo pronto, en la Administración Local de Servicio al Contribuyente del Distrito Federal, se dio de baja a cuatro servidores, entre ellos al responsable de esa área. Además, se inició procedimiento de baja a otros cinco y se realizará la evaluación de confiabilidad a 40 servidores públicos ligados a posibles actos de corrupción.
El SAT indicó que lo anterior fue el resultado de una investigación interna, en la que se identificaron distintas irregularidades administrativas y posibles actos de corrupción de servidores públicos coludidos con personas externas a la institución.
De ahí que para garantizar la calidad del servicio y el bienestar de los contribuyentes que acuden a esta oficina, el SAT ejerció el control de la administración y de dos subadministraciones, una de servicios al contribuyente y otra de auditoría fiscal, aplicándose las medidas de control, organización y supervisión correspondientes.
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Pero no sólo se actuó contra personal interno, sino también se puso a disposición del Ministerio Público a una persona que se desempeñaba como franelero y era identificado como líder de un grupo de gestores o coyotes que operaban al interior del inmueble. Esto se pudo lograr a través de una investigación realizada por personal del SAT.
Se informó que la forma de operar de esta persona consistía en interceptar, junto con otros franeleros, a contribuyentes, a quienes extorsionaban y engañaban, al prometerles solucionar distintos trámites fiscales, en colusión con servidores públicos de la Administración Local del SAT.
Como resultado de esta intervención, según el brazo fiscal de la Secretaría de Hacienda, se han notado cambios en la atención de los contribuyentes, acortándose los tiempos de espera, y se han disminuido las quejas y denuncias por posible corrupción.
También destacó que se nulificó la presencia de franeleros y se combate a las redes de corrupción que, conjunta o separadamente, han afectado a los contribuyentes.
leonor.flores@eleconomista.mx