Lectura 4:00 min
Día de la Educación: Retos en el acceso al nivel medio superior y superior en México
El acceso efectivo a la educación media superior y superior en México constituye uno de los retos más grandes para la educación pública. Según las cifras más recientes disponibles, cerca de la mitad (49%) de la población sólo cuenta con educación básica (primaria y secundaria).
Estudiantes universitarios.
En México, el acceso a la educación media superior y superior representa un desafío estructural que se manifiesta tanto en las tasas de cobertura como en las diferencias regionales y sociales.
Aunque el país ha logrado avances en los últimos años, gran parte de ellos se concentran en los niveles básicos y obligatorios de la educación; pero sólo 2 de cada 10 mexicanos cuentan con una licenciatura o un grado equivalente.
Te puede interesar
En nivel de educación media superior los niveles también son bajos y, este grado educativo, es el que presenta más deserción escolar, lo que refleja que muchos estudiantes no logran escalar de este nivel educativo.
Según las cifras más recientes disponibles de la SEP (Secretaría de Educación Pública), el sistema nacional de educación está compuesto por alrededor de 34.7 millones de estudiantes, de los cuales 15.5% corresponde al nivel medio superior y 15.0% al nivel superior.
Cobertura en el medio superior: avances y limitaciones
El acceso a la educación media superior ha aumentado de manera sostenida en las últimas décadas, pero aún está lejos de la universalidad.
A nivel nacional, sólo el 42% de los adultos de 25 a 64 años en México ha completado la educación media superior, en contraste con un promedio del 79% en los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).
Te puede interesar
Esta brecha de casi 37 puntos porcentuales evidencia las dificultades para asegurar que los jóvenes concluyan el último tramo de educación obligatoria ampliada.
La situación se complica aún más si se examina la transición al nivel superior: un informe señala que solo el 20% de las personas adultas de entre 25 y 64 años cuenta con educación superior completa, una proporción muy inferior a las tasas observadas en otras economías comparables.
La matrícula en educación media superior alcanza cifras considerables: en 2022 se reportaron alrededor de 5.38 millones de estudiantes inscritos, la mayoría en instituciones públicas (aproximadamente 4.58 millones).
Sin embargo, el abandono escolar persiste como un problema: la tasa de deserción en este nivel ronda el 10.8% en algunos ciclos escolares recientes, motivando programas como la Beca Benito Juárez, que busca reducir este fenómeno mediante apoyos económicos directos a estudiantes inscritos en preparatorias públicas.
Educación superior: crecimiento con rezagos
El acceso a la educación superior ha mostrado crecimiento sostenido en las últimas décadas, pero aún se mantiene por debajo de los promedios internacionales.
Las cifras más actuales disponibles estiman que la tasa bruta de matriculación en educación superior en México se ubica alrededor de 41%, comparada con el 80% promedio de los países de la OCDE.
En términos de oferta, el sistema superior es amplio y diverso: para el ciclo 2021–2022, se reportaron más de 5 millones de estudiantes matriculados, con una mayor participación de mujeres (53.5%) y una predominancia de inscripción en instituciones públicas (64.1% del total).
No obstante, sólo 0.1% de la población adulta ocupada tiene un doctorado, la cifra más baja entre los países de la OCDE, lo que refleja limitaciones tanto en la expansión de estudios avanzados como en la generación de capital humano de alto nivel.
Desigualdades internas y disponibilidad
Las cifras anteriores, aunque útiles para comparar a México con otros países, ocultan profundas desigualdades internas. Por ejemplo, la probabilidad de concluir estudios medio superiores o superiores varía drásticamente entre estados y grupos socioeconómicos. Diferencias de acceso y deserción se observan entre zonas urbanas y rurales, así como entre poblaciones indígenas y no indígenas, donde las barreras económicas y de infraestructura limitan la continuidad educativa.
A diferencia de la educación básica, las unidades de educación media superior y superior se reducen de manera significativa respecto de la población objetivo; además de que los requerimientos en materia de tecnología, infraestructura y recursos económicos son mayores. En este sentido, el acceso efectivo a estos niveles escolares constituye uno de los retos más grandes para la educación pública.