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Política

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El infierno en la Tierra

Un río de fuego recorrió la madrugada la mexicana San Martín de Texmelucan cuando un oleoducto estalló, calcinando a niños, mujeres y hombres.

Puebla.- Un río de fuego recorrió la madrugada de este domingo la mexicana San Martín de Texmelucan cuando un oleoducto estalló, calcinando a niños, mujeres y hombres y dejando tras de sí un escenario humeante y apocalíptico parecido al infierno en la Tierra.

Eran ríos de fuego los que veíamos en las calles , resumió ante la prensa el secretario de Gobernación de Puebla, Valentín Meneses, al referirse a la explosión que alrededor de 5:50 am se registró en un ducto de crudo de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Los muertos sumaban 27, de ellos 12 menores de edad, y los heridos 52, una cifra que podría aumentar a medida que avanzan las tareas de rescate.

Entre las víctimas se contaba una familia de 10 personas cuya vivienda se ubicaba cerca del lugar de la explosión y que murieron totalmente calcinadas.

En la casa se podían ver los cuerpos prácticamente desintegrados de cinco de ellas sentadas a la mesa, tal y como las sorprendió el siniestro, comprobó un fotógrafo de la AFP.

El caminar por las calles más afectadas por la detonación, flanqueadas por casas aún humeantes, era difícil: los pies se hundían en una espesa capa de combustible quemado y en el ambiente aún se percibía el olor del incendio. De las cantarillas salía humo.

La explosión dejó totalmente destruidas unas tres calles, donde se veían al menos la carcasa de una treintena de vehículos, casi desintegrados, y un número similar de casas carbonizadas.

El siniestro, uno de los más graves que se ha registrado en instalaciones de Pemex en los últimos años, aparentemente fue provocado por el robo del crudo en esta comunidad de unos 135,000 habitantes y donde, reconocieron directivos de Pemex, es frecuente este tipo de delito.

Texmelucan es un punto altamente transitado por transportes de carga comercial ya que es el cruce de carreteras que comunican a capital del país, a unos 100 kilómetros de distancia, con los estados de Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y el estado de México.

Aquí a cada rato perforan los ductos y ahí vemos a unos tipos vendiendo a los camioneros el combustible en cubetas , explicó a la prensa Carlos Hipólito, un habitante de Texmelucan quien la madrugada subió a su familia a su automóvil y decidió alejarse tras la poderosa detonación.

Cientos de personas que habitaban en el sector donde ocurrió la explosión fueron desalojadas de sus viviendas y los comercios, numerosos en la zona, se encontraban cerrados mientras carros de bomberos, patrullas y unidades del Ejército mexicano patrullaban la zona.

En la rivera del río Atoyac, hasta donde se coló el crudo, a lo largo de más de dos kilómetros se observaban árboles y arbustos totalmente quemados.

A unos 5 kilómetros de del ducto siniestrado, una mujer regresaba a su casa tras haber decidido abandonarla durante la madrugada, asustada por la detonación.

Aquí todo se cimbró, todo mundo empezó a correr, como podíamos, queríamos irnos a un lugar seguro , narró la mujer a la AFP mientras señalaba la espesa columna de hubo que se extendía en parte hasta la ciudad de Puebla, a unos 30 kilómetros de distancia.

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