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Yucatán, con Y de Yoko Ono
Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
Al final del año, Yoko Ono deberá estar caminando sobre las banquetas de las casonas enfiladas sobre Paseo de Montejo, en la ciudad más segura de México.
Este país va a tener en la capital de Yucatán lo que especialistas llaman la primera bienal con potencial de atraer a un público similar al que acude a las de Liverpool o Lyon. Su aportación no se limita al arte: podría abrir un camino para la internacionalización de la península ante un público que, además, puede traer negocios.
Golpeados por la violencia y el estancamiento económico, a los mexicanos les urge algo de positivismo. Y puede llegar empacado en la maleta de la artista que enamoró a John Lennon: Yoko Ono, quien, junto con decenas de artistas, está convocada a la Bienal de Yucatán 2026.
A cierta obra de Ono le caracteriza precisamente esa “buenaondez”.
La anécdota conocida es la del impacto que en 1966 tuvo en el músico la pieza Ceiling Painting: una escalera blanca de tijera que llevaba a un pequeño letrero colgado del techo. Después de subirla, Lennon leyó, en una tipografía minúscula, la palabra “Yes”.
“Sentí alivio”, mencionó posteriormente. “Es un gran alivio cuando subes la escalera, miras por el catalejo y no dice ‘no’, ni ‘que te jodan’, ni nada parecido. Decía ‘sí’”, resaltó.
El Beatle pidió hablar con la artista y el resto de la historia ustedes la conocen.
Yoko se escribe con Y, como Yes y Yucatán, una región cálida en la que el padrón electoral va pintándose rápidamente con los colores de inmigrantes nacionales: regiomontanos, tapatíos, tabasqueños, sonorenses, jarochos y chilangos. También están, claramente, los que vienen de afuera: canadienses, estadounidenses e italianos, primordialmente.
Ellos, sumados a una mayoría poblacional nacida y criada localmente, fueron convocados desde la semana pasada para complementar a los 75 artistas que coincidirán, desde el 26 de noviembre y hasta finales de febrero de 2027, en la Bienal de Yucatán 2026, que en esta primera edición lleva por título Vocal.
La lista incluye a Ono y a los consolidados Rirkrit Tiravanija, Cecilia Vicuña, Teresa Margolles, Óscar Murillo y Wael Shawky. Además, obra de los fallecidos Mathias Goeritz, Lawrence Weiner, Jimmie Durham, Robert Filliou y Ulises Carrión.
Son nombres perseguidos por coleccionistas de distintas partes del mundo.
Serán reunidos en una exposición conseguida por el ímpetu de Catherine Petitgas, una mujer nacida en Francia que hace años dejó la práctica financiera de Wall Street y se convirtió en una de las principales coleccionistas de arte latinoamericano.
Ella aportará un tercio de la inversión necesaria para la bienal, que será de entrada libre gracias también a una cartera de aportaciones que sigue abierta.
La vida de Petitgas —dividida entre Europa y México— encontró en Yucatán la fertilidad de una tierra que, además de experiencias atípicas en recintos prehispánicos, virreinales y naturales, brinda la disponibilidad de una ciudad emergente, talento y habitantes sensibilizados con este propósito.
Abraham Cruzvillegas, autor de piezas en escultura, pintura, dibujo, instalación y video, trabaja como curador de la bienal. Patricia Martín Briceño, artista visual y asistente recurrente a bienales como las de Berlín, São Paulo y Venecia, es secretaria de Cultura y las Artes del estado.
La potencia de la convocatoria augura la asistencia de unas 70 mil personas a las exposiciones repartidas en 15 recintos, que no van a limitarse a la capital del estado.
La Casa de la Cultura del Mayab será la sede principal, de ésta, la primera de tres ediciones anunciadas, en la que expondrán también artistas locales de nueva generación, como Yael de Gorostegui, quien defiende un discurso relacionado con el efecto del sol sobre la vida de gente que en estos días arde con temperaturas de 40 grados.
La suma de la propuesta de la Bienal de Yucatán resume la defensa de una sociedad que busca conservar y atraer la mejor propuesta para aportar a México.
Sea esto en el arte, pero también en los negocios. Es así como nace el valor agregado, a veces intangible, que mueve a regiones enteras.
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